El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, defendió la expulsión de la embajadora colombiana Elizabeth García Carrillo del país y acusó al mandatario Gustavo Petro de intervenir en asuntos internos del país. “El ataque de Petro es un ataque a la democracia boliviana”, afirmó el jefe de Estado.
La decisión del Gobierno boliviano se produjo luego de que Petro calificara la crisis política en Bolivia como una “insurrección popular” y se ofreciera como mediador en el conflicto.
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Desde el Gobierno, estas declaraciones fueron consideradas una injerencia inadmisible en la política interna, motivo por el cual la diplomática colombiana fue declarada persona no grata y deberá abandonar el país en un plazo de 72 horas.
Paz cuestionó duramente la postura del presidente colombiano y aseguró que no se deben mezclar afinidades ideológicas con relaciones diplomáticas entre Estados. “Que Petro no se confunda. Hoy será presidente y mañana será un colombiano más”, sostuvo el mandatario boliviano.
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Por su parte, el canciller Fernando Aramayo confirmó que la expulsión de la embajadora no implica una ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos países, pero lanzó críticas contra Evo Morales y desafió públicamente a Petro a acompañarlo ante la justicia boliviana por el proceso penal que enfrenta.

