Aunque falta para que ruede la pelota, el Mundial 2026 ya comenzó a sentirse.. No sucede en los estadios ni en las tribunas, sino en las compras online, las góndolas de televisores, los grupos de WhatsApp que organizan reuniones para ver los partidos y, especialmente, en el renovado furor por el álbum de figuritas.
Un estudio realizado por TrendLab de Youniversal, la consultora especializada en investigación y tendencias que dirige Ximena Díaz Alarcón, revela que el 80% de los argentinos sigue de cerca todo lo relacionado con la próxima Copa del Mundo. El dato incluso supera a Brasil, donde el interés alcanza al 70% de la población.
Sin embargo, el clima mundialista todavía no alcanza el nivel de euforia que caracterizó a otras ediciones. La ampliación del torneo a 48 selecciones, los elevados costos de viaje y entradas, los horarios menos convenientes y un contexto internacional marcado por la incertidumbre parecen moderar el entusiasmo.
Para Díaz Alarcón, el fenómeno refleja una situación particular: “Todavía no vemos una explosión emocional, pero sí una fuerte preparación ritual. El Mundial ya está presente en las conversaciones, en las compras y en la manera en que las personas organizan la experiencia de vivir los partidos”.
A pesar de este entusiasmo más contenido, las costumbres mundialistas permanecen intactas. Nueve de cada diez argentinos planean seguir los encuentros desde sus hogares junto a familiares o amigos, mientras que uno de cada dos reconoce tener cábalas para acompañar a la Selección. Según el informe, estos rituales evidencian un vínculo emocional que va mucho más allá de lo deportivo.
“El Mundial continúa siendo uno de los pocos acontecimientos capaces de generar rituales colectivos tan poderosos. Incluso en tiempos económicamente complejos, las personas buscan espacios de celebración y sentido de pertenencia”, sostiene la especialista.
Uno de los aspectos más destacados del estudio gira en torno a Lionel Messi. En los grupos focales realizados por Youniversal aparece con fuerza una sensación de “melancolía anticipada” frente a la posibilidad de que esta sea la última Copa del Mundo del capitán argentino.
Ese sentimiento encuentra una de sus mayores expresiones en el fenómeno del álbum de figuritas. La edición 2026 de Panini se presenta como la más ambiciosa de la historia, con 112 páginas, 980 figuritas y la participación de las 48 selecciones clasificadas.
Como era de esperarse, la figurita de Messi vuelve a ser la más codiciada del país. Pero el fenómeno ya no se limita a niños y adolescentes: cada vez más adultos se suman al coleccionismo impulsados por la nostalgia, el fanatismo y el deseo de conservar un recuerdo de lo que muchos consideran un momento irrepetible.
Cada fin de semana, espacios tradicionales como Parque Rivadavia, Parque Centenario y Plaza Lezama se convierten en puntos de encuentro para cientos de personas que intercambian figuritas en busca de completar el álbum. “Existe una percepción colectiva de cierre de ciclo. Tener hoy la figurita de Messi representa mucho más que llenar un espacio vacío: es guardar una parte de la historia”, analiza Díaz Alarcón.
El informe también refleja cambios en los hábitos de consumo asociados al Mundial. Aunque el comprador argentino mantiene cierta impulsividad en categorías vinculadas al momento del partido —el 52% adquiere productos pocas horas antes del encuentro y el 42% el día previo—, muestra una actitud mucho más racional y planificada cuando se trata de compras de mayor valor.

