Este Jueves Santo, durante la Misa Crismal, bendición de los Santos Óleos y la renovación de las promesas sacerdotales en la Catedral Metropolitana Nuestra Señora de La Paz, el Arzobispo Mons. Edmundo Abastoflor exhortó a los fieles y en especial a los sacerdotes a ser puente entre Dios y los hermanos.
La celebración fue Presidida por Mons. Edmundo Abastoflor y concelebrada por el Nuncio Apostólico en Bolivia, Angelo Acattino, el Cardenal de Bolivia Toribio Porco Ticona, Obispos de La Paz, El Alto, Coro Coro, Castrense y un numeroso grupo de presbíteros de la Arquidiócesis, a quienes acompañaron diferentes comunidades religiosas y pueblo de Dios.
Durante la homilía el Arzobispo, reflexionó sobre el carácter de esta celebración en la que se consagra el Santo Crisma y bendice los restantes óleos (aceites) de los catecúmenos y de los enfermos.
En la oportunidad destacó que todos los bautizados estamos llamados a ser parte del reino sacerdotal, haciendo sagrada la vida que se nos ha dado, a consagrar la realidad a Dios y extender el amor de Dios a los demás.
En especial se dirigió a los sacerdotes pidiéndoles llevar el amor de Dios y ser servidores del pueblo santo. Ayudando a la gente a acercarse al Reino, siendo puente entre Dios y los hermanos, uniendo las orillas entre Dios y los hombres, en especial a los pobres, encarcelados, afligidos del corazón y a la gente más abandonada.
Tras la homilía, el Arzobispo invitó a los sacerdotes a renovar su consagración y dedicación a Cristo y a la Iglesia.
Con esta ceremonia se marca para los católicos el inicio del Triduo Pascual que conmemora la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.
Con información de Iglesíaviva.net
