Por disposición judicial, el oro secuestrado el pasado 22 de julio en el aeropuerto internacional de Viru Viru, en Santa Cruz, fue trasladado a la ciudad de La Paz para ser depositado en bóvedas del Banco Central de Bolivia (BCB), donde permanecerá bajo custodia.
El cargamento, incautado en medio de un operativo que derivó en la aprehensión de una persona, llegó en un vuelo comercial y estuvo escoltado por cinco efectivos de la Policía.
El metal se encontraba en cuatro maletas que contenían 189,42 kilogramos de oro distribuidos en 77 lingotes, y tenía como destino Dubái, en Emiratos Árabes Unidos. Según las investigaciones, el mineral fue retenido debido a inconsistencias en la documentación presentada para respaldar su salida del país.
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El 1 de agosto, el director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), Jhonny Coca, informó que, pese al tiempo transcurrido desde el hallazgo, ninguna persona ha reclamado la propiedad del oro incautado.
“No se ha presentado ninguna persona reclamando la propiedad de este mineral secuestrado, el oro. Se han presentado diferentes actuados, pero ninguno de ellos relacionado con el reclamo o un memorial solicitando la devolución del mineral secuestrado”, declaró.
Indicó que las pesquisas continúan con la ejecución de varios allanamientos no solamente en la ciudad de Santa Cruz, sino también en otras zonas del país, con el objetivo de esclarecer el hecho.
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La documentación recolectada permitió identificar a la empresa registrada legalmente en el país que figura como dueña del cargamento. Coca señaló que los investigadores citaron a las personas que figuran como responsables de las compañías y se emitieron los requerimientos a las entidades vinculadas con el caso, entre ellos Naabol, Senarecom y la Aduana Nacional.
Las autoridades identificaron a Adrián L.R., de 22 años, como responsable del envío y fue aprehendido la madrugada del 22 de julio. Un día después fue enviado a la cárcel de Palmasola con 150 días de detención preventiva, y quedó como principal investigado.

