El viceministro de Inversión Pública y Financiamiento Externo, Fernando Moisés Jiménez, afirmó que la adopción de un esquema de tipo de cambio flexible representa un desafío de adaptación para la economía boliviana, pero descartó que deba generar temor en la población. La autoridad señaló que el país inicia una nueva etapa en la que todos los agentes económicos deberán aprender a tomar decisiones bajo este nuevo escenario.
Jiménez explicó que el tipo de cambio flexible tiene dos lecturas. Por un lado, reconoció que un movimiento al alza en el mercado puede encarecer algunos precios, principalmente de los bienes importados. Por otro lado, sostuvo que esa misma variación beneficia al sector exportador y a la industria nacional que coloca sus productos en mercados externos.
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En ese sentido, el viceministro indicó que la flexibilidad cambiaria envía una señal clara al sector productivo, industrial y manufacturero. Aseguró que un tipo de cambio más alto genera un incentivo para buscar nuevos mercados fuera de las fronteras y para que los productos bolivianos ganen mayor presencia internacional.
La autoridad pidió no tener miedo al nuevo esquema y afirmó que con el tiempo la población y los sectores económicos se acostumbrarán a operar con estas reglas. Añadió que los recursos que ingresarán por los contratos de préstamo que gestiona el Gobierno tendrán un efecto en el comportamiento del tipo de cambio y contribuirán a mejorar su estabilidad.
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Finalmente, Jiménez reconoció que en un primer momento puede existir un ascenso del tipo de cambio. Sin embargo, sostuvo que conforme avancen las medidas complementarias que adopte el Ejecutivo, se logrará una estabilización. “Conforme vaya transcurriendo el tiempo nos vamos a acostumbrar a tomar decisiones en ese escenario”, concluyó.

