El presidente Rodrigo Paz anunció la declaratoria de estado de excepción en todo el territorio nacional, luego de más de seis semanas de conflictos sociales y bloqueos de carreteras que, según datos oficiales, dejaron 16 fallecidos y graves afectaciones al abastecimiento, la economía y los servicios básicos.
En un mensaje dirigido al país, el mandatario señaló que la medida fue asumida después de agotar las instancias de diálogo con los sectores movilizados y alcanzar acuerdos con organizaciones que presentaron demandas legítimas.
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Paz sostuvo que algunas movilizaciones derivaron en acciones orientadas a desestabilizar el orden democrático y justificó la decisión como una respuesta para restablecer la normalidad.
El jefe de Estado informó que instruyó a la Policía Boliviana y a las Fuerzas Armadas ejecutar las acciones necesarias para recuperar la transitabilidad en las carreteras, garantizar la seguridad de la población y proteger el suministro de alimentos, medicamentos y combustibles.
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También, afirmó que el Gobierno priorizó el diálogo durante el desarrollo del conflicto antes de adoptar medidas extraordinarias.
Durante su discurso, Paz atribuyó parte de la conflictividad a grupos organizados que operan desde el Trópico de Cochabamba con fines políticos y desestabilizadores. El mandatario lamentó las pérdidas humanas y económicas registradas durante las movilizaciones y aseguró que el objetivo del estado de excepción es devolver la tranquilidad y el orden al país.

