El decomiso de ocho toneladas de carne de pollo en mal estado que tenían como destino la sede de Gobierno derivó en versiones distintas entre el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag) y la Alcaldía de La Paz sobre quién detectó primero las irregularidades en el cargamento.
Desde Santa Cruz, el jefe departamental del Senasag, Facundo Altamirano, informó que inspectores de la institución identificaron el producto durante un control de sanidad rutinario realizado en el aeropuerto internacional de Viru Viru. Según explicó, la carga estaba lista para ser trasladada por vía aérea a La Paz cuando se verificó que no cumplía las condiciones necesarias para el consumo humano.
Afirmó que, aunque el cargamento ya había pasado por controles de otras entidades, fue la inspección sanitaria la que determinó que el producto representaba un riesgo para la salud pública. Un informe técnico estableció que la carne blanca presentaba características de descomposición, por lo que se dispuso su decomiso y posterior eliminación mediante entierro sanitario en el sector de Normandía.
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Altamirano también aclaró que la intervención no respondió a una denuncia ni a una solicitud específica de la Alcaldía de La Paz, sino que formó parte de los controles habituales que realiza la institución gubernamental para verificar la inocuidad de los alimentos que son transportados dentro del país.
Sin embargo, el Gobierno Municipal difundió un comunicado en el que se atribuye la detección temprana de irregularidades y asegura que fueron sus controles preventivos los que permitieron identificar que el pollo no cumplía las condiciones sanitarias requeridas antes de concretar su compra o traslado al municipio del occidente.
De acuerdo a la versión de la Alcaldía, la inspección se realizó en Santa Cruz, donde se pretendía adquirir el producto para el plan de abastecimiento impulsado por el alcalde César Dockweiler. El municipio sostiene que, tras advertir las deficiencias, se rechazó inmediatamente la carga, se anuló la operación comercial y se evitó que el producto fuera enviado a la sede de Gobierno.
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“Ese pollo no llegó a La Paz, no fue transportado en avión, no fue comercializado y no será vendido a la población”, afirmó el secretario municipal de Ciudad Productiva, Turismo y Desarrollo Económico, Alejandro Bleichner, quien destacó que los mecanismos de control permitieron actuar de manera preventiva.
La Alcaldía explicó que el lote observado formaba parte de las gestiones realizadas para abastecer de pollo a precio reducido a la población de La Paz en medio de los problemas de suministro ocasionados por los bloqueos de carreteras. Actualmente, el municipio comercializa el producto a Bs 28 por kilo, mientras que en algunos mercados de la ciudad el precio supera los Bs 35.
Tras conocerse las observaciones sanitarias, el Gobierno Municipal anunció que decidió cambiar de proveedor y continuar las negociaciones únicamente con empresas que garanticen la calidad e inocuidad de los alimentos.
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Asimismo, la Comuna descartó cualquier daño económico para las arcas municipales, argumentando que no realiza la compra directa de los productos con recursos públicos, sino que se encarga de la coordinación logística, la habilitación de puntos de venta y los controles sanitarios.
Pese a las diferencias sobre quién detectó inicialmente el problema, tanto el Senasag como la Alcaldía coinciden en que las ocho toneladas de pollo en mal estado fueron retiradas de circulación antes de llegar a los consumidores y que la carga no será comercializada en la ciudad de La Paz.

