El presidente del Estado, Rodrigo Paz Pereira, aseguró que el actual conflicto representa para Bolivia “la batalla de todas las batallas” contra las estructuras que pretenden impedir los cambios necesarios para recuperar la institucionalidad en el país.
Durante el acto de posesión del nuevo ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, y en medio de cinco semanas de bloqueos y problemas de abastecimiento, el primer mandatario sostuvo que el país atraviesa un momento decisivo que definirá la consolidación de un proceso de fortalecimiento institucional o retorna a dinámicas que, en su criterio, afectaron el desarrollo nacional durante los últimos años.
“Esta es la batalla de todas las batallas. Esto es, o transformamos la patria hacia un destino institucionalizado sin corrupción y con un narcotráfico acorralado en las cárceles y lo ilícito en las cárceles, o vuelve un pasado del todo vale. Tenemos que ordenar la patria y tenemos que ganar esta batalla”, afirmó.
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El mandatario vinculó al narcotráfico con las movilizaciones que desarrollan y afectan diferentes regiones del país, principalmente La Paz y El Alto, y sostuvo que existen pruebas de que zonas productoras de coca financiaron acciones destinadas a desestabilizar al Gobierno.
“No es la guerra. Tenemos muchas batallas y esta es una de las batallas para vencer la guerra contra la pobreza, contra el contrabando, la corrupción, el terrorismo y todos aquellos que quieren destrozar la patria”, afirmó.
No obstante, diferenció entre las organizaciones sociales que impulsan reivindicaciones legitimas y los grupos que –según dijo– buscan evitar la consolidación de “una nueva Bolivia”. En ese marco, denunció la presencia de figuras cercanas al expresidente Evo Morales en las movilizaciones de El Alto y los acusó de promover discursos de confrontación y división.
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El mandatario manifestó su confianza en que el Ejecutivo logrará superar la crisis con el respaldo de las instituciones estatales. “Seremos los vencedores, con Fe en Dios, fe en la Policía y fe en nuestras Fuerzas Armadas”.
Durante su discurso, Paz también denunció una campaña de corte racial y de desinformación mediante redes sociales y plataformas digitales. Afirmó que Bolivia enfrenta una “guerra cibernética” impulsada no solo desde el interior del país, sino también desde el exterior.
Según dijo, las versiones de supuestas privatizaciones, incremento de tarifas y tributos o vulneraciones a los derechos del os pueblos indígenas forman parte de una estrategia destinada a generar incertidumbre y mayor confrontación entre la sociedad.
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“Cada mentira racial, cada mentira de división, está haciendo daño a Bolivia. Ante la tricolor, ante la wiphala, ante el patujú y nuestros símbolos nacionales, todos somos bolivianos”, enfatizó.
Por último, el mandatario anunció que envió a la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) un proyecto de ley para reglamentar la implementación del Estado de excepción en el país, bajo un enfoque de “acción humanitaria”.

