En representación del presidente del Estado, Rodrigo Paz, los ministros de Relaciones Exteriores, Héctor Huanca, y de la Presidencia, Fernando Aramayo, viajaron a Colombia para asistir al acto de investidura del nuevo presidente Abelardo de la Espriella, quien asumirá funciones en una ceremonia que se celebrará este viernes en la ciudad de Cali.
Tras arribar a territorio colombiano, Aramayo informó que el primer mandatario no podría asistir al acto de posesión debido a su participación en las actividades oficiales por el aniversario de las Fuerzas Armadas (FFAA) en la ciudad de El Alto.
La Cancillería, mediante un comunicado, señaló que la presencia de la delegación boliviana refleja el interés de fortalecer el diálogo político, la cooperación bilateral y los vínculos históricos entre ambos países.
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Se trata de la primera actividad oficial del canciller Huanca tras su designación en reemplazo de Aramayo, quien asumió funciones en el Ministerio de la Presidencia.
De la Espriella sucederá en el cargo al presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien no reconoce su triunfo y promete liderar la oposición y la «desobediencia civil» contra el Gobierno del abogado ultraderechista.
La asunción de De la Espriella abre la posibilidad de normalizar la relación diplomática entre Bolivia y Colombia, luego del impasse que se produjo durante el Gobierno de Petro.
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Las tensiones surgieron en mayo, cuando el Gobierno boliviano expulsó a la entonces embajadora de Colombia, Elizabeth García Carrillo, en respuesta a las declaraciones de Petro sobre las protestas y bloqueos que atravesaba Bolivia. En ese momento, el mandatario colombiano calificó la situación como una «insurrección popular», habló de supuestos «presos políticos» y manifestó su disposición a mediar en el conflicto.
La administración de Rodrigo Paz consideró esas afirmaciones una injerencia en asuntos internos del país y respondió con la expulsión de la diplomática colombiana.
Pese a esa decisión, las autoridades bolivianas aclararon que la medida no implicaba una ruptura de las relaciones bilaterales, aunque condicionaron la normalización del vínculo a una disculpa formal por parte del Gobierno colombiano, la cual no llegó antes de la conclusión del mandato de Petro.
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Con el cambio de gobierno en Colombia, ambos países se preparan para retomar plenamente la relación diplomática y avanzar en una nueva etapa de cooperación.

