Manuel Ferrel, arquero de Guabirá, rompió el silencio tras la polémica por amenazas de muerte antes de la goleada 6-0 ante Always Ready en la ciudad de El Alto. En conferencia, pidió disculpas a su familia, a la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) y a su club por su comportamiento.
El guardameta negó haber amañado partidos, pero reveló que hace meses dos extranjeros lo abordaron para ofrecerle dinero por amaños. También, aseguró no recibir dinero ni denunciar por inexperiencia.
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Ferrel dijo que lo intimidaron incluso fuera del entrenamiento y que antes del partido le advirtieron que perdería la vida al llegar a Santa Cruz. A su novia le dijeron que su madre estaba secuestrada.
«Quiero dejar claramente establecido que he sido víctima de estas redes, que intentan manipular amaños a través de la extorsión a jugadores jóvenes», afirmó.
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El arquero se acogió al protocolo de integridad de la FBF y pidió ser testigo protegido ante el Ministerio Público para colaborar en la investigación del caso.
Antes de la declaración de Ferrel, el capitán de Guabirá, Carlos Áñez, había pedido públicamente al guardameta que ofreciera disculpas al plantel y que aclarara los hechos que, según el futbolista, deben salir a la luz.

