El flamante ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, destacó la importancia del diálogo para resolver los conflictos en el país, que inició desde comienzos de mayo, pero enfatizó que la administración debe garantizar el acceso a derechos fundamentales y la estabilidad económica.
“Bolivia necesita diálogo, pero también necesita salud, trabajo, circulación, abastecimiento, seguridad y tranquilidad. El diálogo debe esta siempre abierto, pero quienes se niegan a dialogar no pueden paralizar el país, afectar el abastecimiento o poner en riesgo la salud, el trabajo y la seguridad de las familias”, afirmó al inicio de su intervención tras su posesión como ministro de Estado.
Reconoció que la protesta es un derecho reconocido, pero subrayó la necesidad de garantizar servicios y actividades esenciales. En ese marco, señaló que las Fuerzas Armadas (FFAA) son una institución que están al servicio del país y que su labor está enmarcada en la Constitución Política del Estado (CPE).
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“No venimos a actuar por impulso, venimos a actuar con prudencia, firmeza y responsabilidad. Bolivia no necesita más violencia, necesita paz, presencia del Estado, abastecimiento, seguridad y convivencia democrática”, dijo.
Añadió que su gestión fortalecerá la institucionalidad de las fuerzas castrenses y contribuir en las acciones del Gobierno para pacificar el país. La Paz, El Alto y Oruro figuran entre las ciudades más afectadas por los bloqueos y las protestas que cumplen 34 días consecutivos y son encabezadas por la Central Obrera Boliviana (COB), organizaciones campesinas y seguidores del ex mandatario Evo Morales, quienes reclaman la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
Asimismo, la nueva autoridad afirmó que la estricta aplicación de la normativa vigente no representa una vulneración de los derechos de la población y que insistir en el diálogo con corresponde a indicios de “debilidad”.
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“Firmeza con legalidad no es abuso. Diálogo con responsabilidad no es debilidad”, señaló Justiniano, quien reiteró la importancia de garantizar la circulación, el abastecimiento, la seguridad y la convivencia democrática.
Justiniano Urenda asumió el cargo tras la renuncia, la noche del martes, de Raúl Marcelo Salinas luego de una reciente reunión de gabinete y en medio de una escalada en la conflictividad en territorio nacional. Horas antes, un cabildo de organizaciones sociales que respaldan las protestas contra el Gobierno de Paz determinaron rechazar las convocatorias al diálogo y continuar con las medidas de presión hasta lograr la dimisión de la primera autoridad.
En su discurso, el nuevo ministro sostuvo que los bloqueos y la afectación de la circulación generan consecuencias para la población y crean condiciones que pueden ser aprovechadas por actividades ilícitas.
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“(Los bloqueos) no solamente se castiga a la población, también se abren espacios para el narcotráfico, el financiamiento criminal y organizaciones transnacionales que buscan aprovechar cualquier vacío de autoridad. Bolivia no puede ser ingenua frente a esas amenazas”, afirmó.

