La Central Obrera Boliviana (COB) emitió un pronunciamiento crítico frente a la situación del abastecimiento y la calidad de los combustibles en Bolivia, advirtiendo que la población trabajadora está pagando los costos de una crisis que, según la organización sindical, no ha sido atendida con la urgencia ni la seriedad necesarias por el Gobierno.
Según la COB, la gasolina de “mala calidad”, reconocida por el propio Ejecutivo, estaría causando daños mecánicos en vehículos, mayores gastos en talleres y pérdida de jornadas laborales por las largas filas en los surtidores. La organización cuestionó la respuesta gubernamental, calificándola de insuficiente, y aseguró que la situación se agravó desde que la actual administración asumió funciones el 8 de noviembre de 2025.
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Entre sus demandas, la COB exige un resarcimiento inmediato para los afectados, sin trámites burocráticos, la destitución y sanción de autoridades responsables, y mayor control sobre la calidad del combustible. Además, pidió resultados concretos y visibles, priorizando acciones operativas sobre actos públicos, recordando que la crisis afecta directamente al “motor del pueblo”, compuesto por el transporte y la actividad laboral diaria.
Mientras tanto, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y el Ministerio de Hidrocarburos deslindaron responsabilidades y atribuyeron los problemas a la gestión anterior de Luis Arce, rechazando la posibilidad de resarcimientos. En ese contexto, transportistas en La Paz y Cochabamba han salido a protestar y bloquean calles exigiendo una respuesta concreta para cubrir los costos de reparación de sus vehículos.
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