Brasil se despidió de su afición con una exhibición de fútbol y contundencia en un Maracaná repleto, donde más de 70.000 espectadores fueron testigos de una goleada que alimenta la ilusión de cara al Mundial. La selección dirigida por Carlo Ancelotti, que no pudo contar con Neymar debido a una lesión, derrotó por 6-2 a Panamá en su último compromiso antes de emprender el camino en busca de su ansiada sexta estrella.
El encuentro comenzó con una intensidad arrolladora. Apenas sonó el silbato inicial, Vinícius Júnior encendió el entusiasmo de las gradas con un auténtico golazo que marcó el tono de la noche. Brasil asumió el protagonismo desde el primer minuto, apostando por una presión alta y una propuesta ofensiva que buscaba asfixiar a su rival.
Sin embargo, Panamá no se dejó intimidar por el ambiente ni por el poderío brasileño. El conjunto dirigido por Thomas Christiansen respondió con personalidad, valentía y un planteamiento atrevido que le permitió competir de igual a igual durante varios pasajes del encuentro. Su recompensa llegó poco después de los diez minutos, cuando Michael Murillo ejecutó un lanzamiento de falta que, tras desviarse en Matheus Cunha, terminó sorprendiendo a Alisson Becker para establecer el empate y silenciar momentáneamente al histórico escenario carioca.

