En un giro electoral inesperado, el Partido Liberal de Canadá, bajo el liderazgo del economista Mark Carney, se impuso en las elecciones federales de 2025, asegurando un cuarto mandato consecutivo. Aunque no alcanzó la mayoría absoluta de 172 escaños, los liberales obtuvieron entre 164 y 167 escaños, posicionándose como la fuerza dominante en el Parlamento y obligando a Carney a negociar con otras formaciones para gobernar en minoría.
La campaña estuvo marcada por las tensiones con Estados Unidos, exacerbadas por las declaraciones del presidente Donald Trump, quien amenazó con convertir a Canadá en el 51.º estado y aplicó aranceles a productos canadienses. Estas acciones provocaron una ola de nacionalismo en Canadá, beneficiando a Carney, quien prometió defender la soberanía y economía del país frente a las presiones externas.
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El líder conservador Pierre Poilievre, que lideraba las encuestas a principios de año con una ventaja de 25 puntos, sufrió una derrota significativa, obteniendo 147 escaños. Su cercanía ideológica con Trump y su retórica populista fueron factores que alejaron a los votantes moderados. Además, el Nuevo Partido Democrático (NDP) y el Bloque Quebequés también experimentaron pérdidas, con el líder del NDP, Jagmeet Singh, anunciando su renuncia tras los resultados.
Mark Carney, exgobernador del Banco de Canadá y del Banco de Inglaterra, asumió el liderazgo liberal en marzo de 2025, sucediendo a Justin Trudeau. Su perfil tecnocrático y su enfoque centrista atrajeron a votantes que buscaban estabilidad económica y una postura firme frente a las amenazas externas. Carney ha prometido recalibrar las relaciones con Estados Unidos y enfocarse en reformas económicas internas.
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La elección también estuvo marcada por desafíos logísticos, especialmente en regiones remotas como Nunavik, donde las condiciones climáticas y la falta de personal afectaron el funcionamiento de los centros de votación. A pesar de estos inconvenientes, la participación electoral fue alta, reflejando el interés y la preocupación de los canadienses por el futuro del país.
Con este resultado, Canadá envía un mensaje claro de rechazo al populismo de derecha y reafirma su compromiso con la soberanía nacional y la estabilidad económica. El nuevo gobierno de Carney enfrentará el desafío de gobernar en minoría, pero cuenta con el respaldo de una población que busca liderazgo firme y políticas centradas en el bienestar del país.

