Durante la visita del presidente de Chile, José Antonio Kast, a La Paz, el jefe de Estado boliviano, Rodrigo Paz, ratificó las aspiraciones de Bolivia respecto a la demanda marítima, mientras que el mandatario chileno reconoció la reivindicación boliviana, pero señaló que el tema ya fue “zanjado” en tribunales internacionales.
No obstante, ambos gobernantes coincidieron en que las diferencias entre ambos países no deben frenar el desarrollo y la cooperación bilateral.
En Palacio Quemado, el presidente Paz sostuvo que la historia compartida con Chile debe ser reivindicada, pero no convertirse en un obstáculo para avanzar. En ese marco, mencionó que más de medio millón de bolivianos radican en territorio chileno, situación que destacó como una muestra de que es posible construir un futuro común.
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«Bolivia y Chile mantienen diferencias históricas (…) La reivindicación marítima constituye un objetivo permanente irrenunciable. Es un mandato constitucional y está en nuestro mandato como país», dijo Paz luego de la firma de una serie de instrumentos y acuerdos con las autoridades chilenas.
El mandatario afirmó que «Bolivia no renuncia a su historia» ni a sus derechos o al diálogo. Empero, afirmó que esta demanda no debe convertirse en un obstáculo para el desarrollo del país.
“Más allá de nuestras historias, lo importante hoy es resolver el presente y el futuro de nuestra gente”, manifestó Paz, quien destacó los acuerdos suscritos en materia de minería, integración energética y conectividad.
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Bolivia y Chile se enfrentaron en 1879 en la llamada “guerra del Pacífico”, en la que el Estado boliviano perdió unos 400 kilómetros de costa y cerca de 120.000 kilómetros cuadrados de territorio, quedando sin acceso al mar.
Por su parte, Kast reconoció que ambas naciones mantienen reivindicaciones y diferencias históricas, aunque recordó que algunas controversias fueron resueltas por instancias judiciales. En referencia a la demanda marítima boliviana, señaló que estas diferencias no deben impedir el avance de una agenda común.
“Legítimamente, cada nación tiene sus reivindicaciones; algunas de ellas están zanjadas por los tribunales. Eso no impide que un país tenga dentro de su legislación ciertos hitos históricos”, dijo Kast en conferencia de prensa en La Paz.
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El presidente chileno aludió al fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya del 1 de octubre de 2018, que determinó que Chile no tenía la obligación jurídica de negociar con Bolivia un acceso soberano al océano Pacífico.
La decisión se produjo tras la demanda presentada por el Estado boliviano en 2013, durante el Gobierno de Evo Morales.
Pese a las diferencias, ambos presidentes coincidieron en la necesidad de impulsar una relación bilateral orientada al desarrollo económico y mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos.
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Paz Pereira destacó la importancia de trabajar en función de la frontera de 861 kilómetros que comparten ambos países como un «factor de unidad» y de «desarrollo» para sus habitantes. También resaltó el papel de Chile como vía de acceso boliviano al océano Pacífico y las posibilidades que ofrece Bolivia para facilitar conexiones hacia el Atlántico.
“Las diferencias no pueden ser excusas para estar paralizados”, manifestó.
Entre tanto, Kast remarcó que los desacuerdos históricos no deben frenar el progreso y expresó su disposición a trabajar con Bolivia bajo una visión de futuro y objetivos compartidos.
“Aquí tenemos una mirada de futuro, siempre mirando hacia adelante qué es lo más conveniente para nuestros pueblos”, afirmó.
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Entre los acuerdos alcanzados figuran iniciativas de integración energética y tecnológica, además de proyectos relacionados con el comercio y la minería. Asimismo, se planteó avanzar en la conectividad mediante el cable submarino Humboldt y en la reversión del flujo del oleoducto Sica Sica-Arica para facilitar la importación de crudo y su procesamiento en refinerías bolivianas, con el objetivo de reducir los costos de los combustibles.
La visita de Kast incluyó una reunión privada con Paz, un encuentro de trabajo con los equipos ministeriales de ambos países y reuniones con gobernadores de las regiones fronterizas.
Se trata de la primera visita oficial de un presidente chileno a Bolivia en 71 años, desde la realizada en 1955 por Carlos Ibáñez del Campo, quien se reunió con el entonces mandatario boliviano Víctor Paz Estenssoro.
La agenda bilateral busca abrir una nueva etapa de cooperación, sin dejar de lado las posiciones históricas de cada Estado.

