El Papa León XIV celebró la Misa de la Cena del Señor en la Basílica de San Juan de Letrán, en Roma, donde lavó los pies a 12 sacerdotes como parte de la tradición del Jueves Santo. Este gesto simboliza el servicio humilde y la entrega de Jesús a sus discípulos, y es un recordatorio de la importancia del servicio y la humildad en la fe cristiana.
De los 12 sacerdotes, 11 fueron ordenados por el Papa León XIV el año pasado, y el duodécimo es el director espiritual del Pontificio Seminario Romano Mayor, Renzo Chiesa. Esta selección subraya la importancia de la formación y la vocación sacerdotal en la Iglesia Católica.
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Durante la homilía, el Papa destacó que el acto de lavar los pies no solo purifica nuestra imagen de Dios, sino también nuestra imagen de la humanidad. «La grandeza de Dios es diferente a nuestra idea de grandeza», afirmó. Este mensaje enfatiza la importancia de la humildad y el servicio en la vida cristiana.
La ceremonia fue un regreso a la tradición, ya que su predecesor, el Papa Francisco, había incluido en el ritual a mujeres, musulmanes, presos y no cristianos. La decisión del Papa León XIV se ve como un gesto de respeto por la historia y la liturgia de la Iglesia Católica, recordando el servicio y la humildad de Jesús.
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La Misa de la Cena del Señor es una de las celebraciones más importantes de la Semana Santa, y el gesto del Papa León XIV de lavar los pies a 12 sacerdotes fue un recordatorio de la importancia del servicio, la humildad y la entrega en la fe cristiana. La ceremonia fue un momento de reflexión y renovación espiritual para los presentes.

