El gobernador de Santa Cruz, Juan Pablo Velasco, planteó que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) deje de importar y comercializar combustibles de forma progresiva y que esa tarea la asuman operadores privados.
Velasco también pidió eliminar la subvención generalizada a los combustibles. La autoridad señaló que, con el precio actualizado del barril, el litro llegaría a 16,5 bolivianos. “La ayuda estatal debe dirigirse a las personas que realmente la necesitan, no al combustible”, afirmó.
LEE TAMBIÉN: OEA respalda a Paz tras los 53 días de bloqueo en Bolivia
Como medida de transición, el gobernador propuso un bono directo de emergencia por tres meses para usuarios del transporte público. Después, migrar a un sistema tecnológico con la “tercera placa” o B-Sisa, que identifique electrónicamente al vehículo, registre kilómetros recorridos y aplique parámetros técnicos de consumo.
El objetivo, explicó, es focalizar la subvención solo en el transporte público efectivamente prestado y evitar que el beneficio se use de forma indiscriminada.
LEE TAMBIÉN: Diputados gritan “¡Evo a la cárcel!” tras anuncio de la Policía sobre órdenes de aprehensión contra Morales
Velasco señaló que Santa Cruz está preparada para articular con empresas privadas y proveedores internacionales que hoy no trabajan con el Gobierno Nacional, advirtió que mientras coexistan precio artificialmente bajo, escasez, contrabando y mercados paralelos, los privados no podrán competir y el problema de abastecimiento continuará.
“No se puede exigir al sector privado importar a precio internacional y obligarlo a competir con carburantes vendidos por debajo de su costo real”, sostuvo.

