El transporte de combustibles por cisternas “cisterneros” anunció un paro nacional desde el lunes 24 de agosto. El sector exige a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) el pago de deudas pendientes desde marzo, la nivelación de los precios de los fletes y soluciones ante la escasez de diésel.
“Resuelven hacer un paro de actividades del transporte internacional, nacional a partir del día lunes. El sector cisternero está impago desde marzo. Ya no puede seguir cumpliendo con el país. Estamos heridos de muerte”, afirmó Sergio Kosky. El dirigente explicó que los choferes llegan a hacer fila hasta 15 días y luego otros 15 días viajando, mientras acumulan entre cuatro y cinco meses sin cobrar.
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La medida fue consensuada a nivel nacional. Kosky denunció que pidieron a YPFB mesas de trabajo, revisión de licitaciones y nivelación de precios, pero solo recibieron “respuestas dilatorias”. A la par, la Cámara Boliviana del Transporte cuestionó el decreto del Gobierno que ajusta el precio del diésel para grandes consumidores.
“Lo único que ha traído este decreto es más fila, más especulación”, sostuvo Luis Añez, presidente de la institución. El sector también pidió liberar de impuestos la importación y comercialización de combustibles.
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El eventual cese de operaciones podría afectar la distribución de gasolina y diésel hacia plantas de almacenamiento y estaciones de servicio. La medida se anuncia en un momento en que el país todavía arrastra filas y problemas de abastecimiento.

