La Cámara Boliviana de Transporte Nacional e Internacional (CBT) se declaró en estado de apronte y monitoreo permanente ante la reducción de horarios en los recintos fronterizos chilenos. La medida generó filas kilométricas en el paso Pisiga – Colchane y un colapso logístico en la zona.
“No permitiremos que se siga vulnerando el libre tránsito de nuestras mercancías ni los derechos de los operadores en frontera”, señala el comunicado de la CBT. La entidad pidió a sus afiliados mantener la calma, documentar los retrasos y estar atentos a nuevas instructivas.
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Según los transportistas, desde el 2 de julio Chile aplicó de “manera unilateral” la modificación de horarios de atención. Esto provocó filas de hasta 400 camiones por día que no pueden ingresar a Colchane.
Los conductores duermen en sus vehículos bajo bajas temperaturas, una situación que comparan con la pandemia de COVID-19. La restricción se mantendría hasta noviembre de este año.
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Ante el problema, la CBT coordina con Cancillería, el Viceministerio de Comercio Exterior y la Aduana Nacional, exigen “la restitución de horarios ampliado, el incremento de personal en sus recintos de control y la agilización del flujo de tránsito internacional” para descongestionar la frontera.

