Los panaderos de La Paz conmemoraron este lunes el Día de la Marraqueta, el emblemático “pan de batalla” paceño. Los trabajadores recordaron que este alimento es parte esencial de la gastronomía e identidad de la sede de Gobierno.
“Es menester valorizar la marraqueta, que es un elemento muy fundamental en la canasta familiar”, dijo a Dandy Mallea, dirigente de la Federación de Panificadores Artesanos de La Paz. El dirigente recordó que en 2006 fue declarada Patrimonio Cultural e Histórico de La Paz y en 2024 se aprobó una ley municipal que fijó el 6 de julio como su día.
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Los panaderos ahora buscarán una ley nacional y luego acudir a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) “para que el mundo entero sepa que la marraqueta es de Bolivia”.
La marraqueta se hace con harina, agua, sal y levadura. Los bollos ovalados reposan en telas de yute y se hornean 15 minutos directamente sobre ladrillos de barro. “Uno de los secretos es el horno refractario”, explicó Mallea. El antropólogo Diego Noriega destacó que su consistencia única se debe al agua, a la altitud de más de 3.600 metros y a técnicas ancestrales tiahuanacotas e incas.
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Sobre su origen hay varias versiones. Una atribuye la receta al panadero griego Michel Jorge Callisperis en 1908. Otra a los daneses Andrés y Wigo Rasmussen en los años 20.
El apodo de “pan de batalla” nació en la guerra del Chaco y se reforzó en la hiperinflación de los 80, cuando la marraqueta ayudó a combatir el hambre. “Es un pan tan humilde que está presente en todos los platos. Fortalece la identidad de cualquier comida paceña”, resaltó Noriega.
La ciudad de La Paz celebró este día con una jornada dedicada a resaltar la historia, elaboración y valor cultural del tradicional «pan de batalla». La actividad reunió a autoridades municipales y maestros panificadores de la zona Callampaya.
Durante el evento, el alcalde César Dockweiler destacó que la marraqueta fue declarada patrimonio gastronómico de la ciudad y llamó a preservar esta tradición. Los panificadores explicaron que su elaboración requiere alrededor de cuatro horas y media e ingredientes básicos como harina, agua, sal, azúcar y levadura, además de un cuidadoso proceso de fermentación y horneado que le da su característica textura y sabor.

