El canciller Fernando Aramayo denunció este miércoles en la 56ª Asamblea General de la OEA que los 53 días de bloqueos en Bolivia intentaron derrocar al presidente Rodrigo Paz. Las declaraciones las realizó en Panamá ante representantes de toda la región.
“Durante las últimas semanas, mi país atravesó un periodo sostenido de conflictividad que afectó la libre circulación, el abastecimiento de bienes esenciales y la vida cotidiana de millones”, dijo.
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La autoridad recordó que el conflicto empezó con demandas diversas, pero luego “el eje dejó de ser reclamos y pasó a una confrontación política de mayor profundidad”.
Aramayo explicó que el Gobierno priorizó el diálogo y evitó el uso temprano de la fuerza. “En democracia, el uso de la fuerza no puede ser el punto de partida, debe ser siempre el último recurso”, sostuvo.
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El canciller advirtió que “una democracia no puede sostenerse si acepta que las diferencias se impongan mediante coerción territorial”. También habló de la desinformación que endureció posiciones.
El ministro alertó sobre el crimen organizado que aprovecha crisis prolongadas. “Ningún episodio de inestabilidad puede analizarse de forma aislada”, afirmó, aunque dijo que no hay pruebas judiciales concluyentes de participación directa. Agradeció la ayuda humanitaria recibida y confirmó que una misión de cancilleres y ministros de Panamá visitará Bolivia pronto.

