La Asamblea Departamental de La Paz pidió al Gobierno nacional no dictar un estado de excepción ante la crisis por los bloqueos que afectan al departamento. El presidente de la Asamblea Legislativa Departamental, Rufo Calle, advirtió que esa medida implicaría dar carta blanca al Ejército y a las Fuerzas Armadas, escenario que rechazaron de forma contundente.
Calle sostuvo que no puede haber derramamiento de sangre ni confrontación entre bolivianos. Recordó que los habitantes de La Paz, El Alto, las provincias y los efectivos policiales y militares son compatriotas. Por eso, la Asamblea solicitó al presidente que no exista ninguna intervención militar y que se respeten los principios de derechos humanos en el manejo del conflicto.
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El legislador también pidió atención inmediata al sector salud. Señaló que existen cisternas con oxígeno medicinal retenidas en los puntos de bloqueo y exhortó a los dirigentes del área rural a permitir el paso de esos vehículos. Para Calle, garantizar el abastecimiento de medicamentos es urgente mientras se busca una solución política al conflicto.
Como salida, Calle planteó la mediación de la Iglesia Católica y la Defensoría del Pueblo para lograr una reconciliación. Afirmó que ambas instituciones pueden garantizar imparcialidad y confianza para que las partes se sienten a negociar y se restablezca el libre tránsito en las carreteras del departamento.
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El presidente de la Asamblea recordó el rol que jugó la Iglesia en los conflictos de octubre de 2000, cuando a la cabeza de Cáritas Bolivianas se instalaron mesas de diálogo incluso en zonas de tensión. Por ello exhortó a la Iglesia, Derechos Humanos y a la Defensoría del Pueblo a ponerse el overol, movilizarse a los lugares de los hechos y hablar directamente con los sectores en conflicto.

