Luego de dos días internados en un centro médico, el hombre que fue brutalmente agredido y quemado vivo por pobladores del municipio de Shinahota, en la región del Trópico de Cochabamba, tras ser acusados de intentar comercializar una vagoneta supuestamente robada, falleció la mañana de este lunes.
La víctima permanecía hospitalizada desde el sábado en un hospital del municipio de Villa Tunari con quemaduras que comprometían cerca del 90% de su cuerpo. Pese a los esfuerzos de los médicos, la gravedad de las lesiones derivó en su fallecimiento.
“En fecha 30 de mayo, (el sujeto) fue referido del hospital de Ivirgarzama al hospital de tercer nivel de Villa Tunari por las quemaduras que presentaba en el 90% de su cuerpo”, informó el director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), Rolando Vera.
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De acuerdo con los reportes preliminares, el hecho ocurrió el pasado 30 de mayo, cuando un grupo de comunarios interceptó al hombre al vincularlo con el presunto robo de un vehículo. Tras ser retenido por una multitud, fue llevado a un sector alejado donde sufrió una violenta golpiza. Posteriormente, los agresores le rociaron combustible y le prendieron fuego.
Los atacantes abandonaron a la víctima al borde de una carretera, creyendo que había muerto. Sin embargo, aún presentaba signos vitales y fue auxiliada por personas que la trasladaron de emergencia a un centro hospitalario.
La víctima fue identificada como Beymar G.R., de 21 años. Tras confirmarse el deceso, la Policía informó la apertura de un caso por el delito de asesinato.
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Las pesquisas buscan identificar a los participantes del ataque, determinar su grado de responsabilidad y esclarecer las circunstancias que rodearon el crimen.
Hasta la tarde de este lunes, ninguna persona se había presentado para reclamar el cuerpo, un aspecto que también forma parte de las investigaciones en curso.
El hecho ocurrió pocos días después de otro caso de violencia extrema registrado en el municipio de Pocoata, en Potosí, donde tres jóvenes acusados de haber robado un vehículo fueron sacados por la fuerza de dependencias policiales por una multitud y posteriormente quemados vivos.
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Según las investigaciones, al menos 200 personas irrumpieron la tarde del 29 de mayo en oficinas policiales, donde permanecían los tres sospechosos, los retiraron del lugar y los trasladaron hasta el cementerio de la localidad, donde fueron golpeados, quemados y finalmente asesinados.
Las víctimas fueron identificadas como Félix C.P., de 28 años; Eloy C.C., de 24; y Riner M.F., de 22. La Fiscalía inició un proceso para identificar a los responsables del triple homicidio.
Con la muerte del joven en Shinahota, suman cuatro las víctimas fatales de presuntos linchamientos registradas en menos de una semana. A estos casos se agregan otros episodios ocurridos recientemente en Viacha y Caranavi, donde personas acusadas de distintos delitos fueron agredidas por vecinos, aunque lograron sobrevivir gracias a la intervención de la Policía y familiares.
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La seguidilla de hechos reavivó el debate sobre la desconfianza hacia el sistema de justicia y el incremento de acciones de justicia por mano propia. Ante ello, las autoridades recordaron que ninguna persona puede sustituir las funciones de jueces, fiscales o policías, y advirtieron que los linchamientos constituyen delitos sancionados por la normativa vigente.

