El presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Sebastián Daroca, advirtió que el país está en “puertas de una crisis energética mucho mayor” que obligaría al Estado a importar gas natural para abastecer al mercado interno.
“Nos han dejado en un riesgo operativo energético. Por ello, estamos a puertas de tener una crisis energética mucho mayor”, dijo la flamante autoridad a la red Unitel, al tiempo de atribuir los problemas estructurales y la falta de inversión a un modelo implementado por 20 años, que generó la caída de reservas y de producción de líquidos.
Daroca asumió el cargo la noche del jueves en reemplazo de Claudia Cronenbold, quien renunció el miércoles tras menos de un mes de su nombramiento y alertando que la compañía estatal está «en un estado institucional significativamente más deteriorado de lo previsto» y que su recuperación «requiere de una reingeniería legal y administrativa de largo aliento».
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En su primer análisis público, la nueva autoridad remarcó la importancia de revertir el actual panorama de YPFB, ya que, en un plazo de cuatro a cinco años, los niveles de las reservas de gas serán insuficientes para cubrir la demanda interna.
“Hay que revertir esta situación para que en mediano plazo podamos recuperar la producción hidrocarburífera e incrementar las exportaciones y para eso YPFB tiene que estar reestructurada y preparada”, señaló.
Ante ello, Daroca detalló que su gestión estará enfocada en brindar soluciones al desabastecimiento y la calidad de los combustibles, además de impulsar una restructuración de la petrolera estatal, aunque reconoció que los problemas no se resolverán de la noche a la mañana.
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“Nos han dejado una empresa con una vulnerabilidad financiera y operativa muy alta. YPFB ha sido usada para el beneficio de algunas personas, tomándose decisiones políticas por encima de la eficiencia técnica”, dijo.
Respecto a los conflictos que involucran a YPFB, Daroca consideró que el abastecimiento de los combustibles y garantizar su calidad son las prioridades inmediatas, por lo que ya se realizaron las gestiones para obtener la cantidad necesaria que permita regular la distribución y acabar con las filas en surtidores.
Asimismo, el ejecutivo enfatizó que YPFB no puede seguir funcionando bajo el modelo actual y que la nueva Ley de Hidrocarburos será fundamental para asumir los cambios orientados a fortalecer y mejorar la eficiencia de la compañía y dar paso a la inversión extranjera, la cual –según dijo– “es absolutamente necesaria para poder desarrollar todo el potencial hidrocarburífero que tenemos”.
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Sumado a la nueva normativa, el proyecto de restructuración debe eliminar trabas normativas y burocráticas para optimizar la agilidad operativa, levantar la producción de líquidos y aplicar medidas a corto plazos para evitar desabastecimientos.
Desde diciembre del año pasado, cuando se retiró la subvención de los combustibles, YPFB tropezó con la distribución de gasolina de baja calidad, lo que generó constantes protestas de los usuarios. A los reclamos se sumaron movilizaciones que exigían el pago de una compensación por los daños generados y denuncias de presuntos actos de corrupción dentro de la compañía estatal.
El problema se mantuvo pese a las acciones de la petrolera boliviana para reforzar los controles de distribución del combustible e instaurar en febrero un sistema de compensación por los posibles daños en el parque automotor debido a la gasolina.
Horas después de la renuncia de Cronenbold, Paz anunció el cambio del ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, y juramentó en ese cargo a Marcelo Blanco, a quien encomendó impulsar cambios en la empresa estatal y derrotar la corrupción en su interior.

