La muerte de un cadete de la Academia Nacional de Policías (Anapol), Pablo Rebosio Valencia, de 18 años, derivó en un giro en la investigación que ahora es encabezada por el Ministerio Público, por el delito de homicidio tras hacer sido abierta por lesiones graves y gravísimas.
El joven falleció luego de permanecer varios días en terapia intensiva en estado crítico en el Hospital Corazón de Jesús de El Alto. De acuerdo con reportes médicos, presentaba graves lesiones que comprometieron sus pulmones, riñones y otras funciones vitales.
El fiscal Juan Pablo Mazzone informó que la recalificación del caso responde a nuevos indicios surgidos durante las investigaciones y la revisión forense. En ese sentido, el Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) evidenció la presencia de múltiples moretones en el cuerpo, lo que refuerza la hipótesis de una posible agresión.
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Previamente, el fiscal departamental de La Paz, Luis Carlos Torrez, señaló que no se descartaba la existencia de violencia y que se investigaban posibles hechos al interior de la academia policial.
El Ministerio Público activó una investigación de oficio y anunció la convocatoria a instructores, cadetes y autoridades de la institución, además de inspecciones en el lugar.
La madre del cadete, María Luisa Valencia, denunció públicamente que su hijo fue víctima de torturas. Relató que el joven ingresó a la academia en óptimas condiciones de salud y destacó su buen rendimiento académico y deportivo.
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Sin embargo, aseguró que durante su internación recibió informes médicos alarmantes, que daban cuenta de daños severos en órganos internos y sangrado cerebral.
“Pido justicia, quiero responsables. Allí adentro hay psicópatas que a mi hijo lo han torturado”, denunció la madre.
Asimismo, cuestionó las condiciones en las que le fue entregado el cuerpo, señalando que, pese a las lesiones internas, no presentaba signos visibles externos en un primer momento, aunque posteriormente las pericias identificaron hematomas.
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La familia impulsa un peritaje independiente, mientras que la Defensoría del Pueblo activó una intervención ante las denuncias de presunta tortura. Además, la madre aseguró que antes del fallecimiento el joven mostró cambios en su comportamiento, como tristeza, rechazo al contacto físico, y que incluso recibió llamadas anónimas que advertían sobre su situación.
El levantamiento legal del cadáver ya fue realizado y la autopsia se encuentra en curso, cuyos resultados serán clave para esclarecer las causas de la muerte.

