La muerte del papa Francisco el 21 de abril de 2025 ha activado el protocolo para la elección de su sucesor. Sin embargo, Bolivia no tendrá representación con voto en este cónclave, ya que su único cardenal, Toribio Porco Ticona, de 88 años, supera el límite de edad establecido para participar en la elección de un nuevo pontífice.
Según las normas canónicas vigentes, los cardenales que han cumplido 80 años no pueden formar parte del colegio de electores del papa, aunque mantienen el título cardenalicio y pueden participar en otras actividades eclesiales. Esta regla fue establecida por el papa Pablo VI en 1970 y reafirmada por san Juan Pablo II en la constitución apostólica Universi Dominici Gregis.
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Toribio Ticona, nacido el 25 de abril de 1937 en Atocha, departamento de Potosí, fue nombrado cardenal por el papa Francisco el 28 de junio de 2018, en reconocimiento a su trayectoria pastoral entre las comunidades más empobrecidas del país. Es el primer cardenal indígena de Bolivia, figura histórica de la Iglesia latinoamericana y emblema de la opción por los pobres promovida por el actual pontífice.
Antes de ser elevado al cardenalato, Toribio Ticona fue sacerdote misionero en zonas mineras y rurales, ordenado en 1967 y consagrado obispo en 1986. Su nombramiento como cardenal fue considerado un hito por visibilizar a los pueblos indígenas dentro de la jerarquía de la Iglesia católica.
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Con la salida de Porco Ticona del grupo de electores, Bolivia queda actualmente sin representación con voto en el colegio cardenalicio, encargado de elegir al próximo pontífice en caso de sede vacante. Este hecho resalta la necesidad de una mayor inclusión de representantes de diversas regiones en los órganos de decisión de la Iglesia.
Mientras se espera la convocatoria oficial al cónclave, la ausencia de Bolivia en la elección del nuevo papa pone de relieve la importancia de contar con una representación activa en los procesos clave de la Iglesia católica. La comunidad boliviana, aunque sin voto, seguirá con atención el desarrollo de este acontecimiento trascendental para el mundo católico.

