El expresidente de Venezuela, Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores se declararon no culpables el jueves de nuevos cargos de tortura presentados en su contra en Estados Unidos, durante una audiencia ante un tribunal de Nueva York.
La pareja está acusada de conspiración para cometer actos como simulacros de ahogamiento, violaciones y golpizas contra detenidos en Venezuela, incluidos ciudadanos estadounidenses. Según la acusación formal, utilizaron la tortura para “intimidar, hostigar y neutralizar a sus opositores, incluso mediante secuestros”.
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Maduro y Flores están detenidos en Nueva York desde su captura el 3 de enero en Caracas en una incursión militar estadounidense. Ya habían sido inculpados por narcotráfico y posesión de armas de fuego, y su juicio por esos delitos está previsto para el 1 de junio de 2027. Ambos permanecen recluidos en una cárcel de Brooklyn.
Durante su primera comparecencia, Maduro se presentó como “prisionero de guerra” de Estados Unidos y calificó los nuevos cargos de “acusaciones falsas”. Durante su mandato de 2013 a 2026, organismos de defensa de los derechos humanos lo acusaron en reiteradas oportunidades de recurrir a la represión política para aferrarse al poder.
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Desde la caída de Maduro, su exvicepresidenta Delcy Rodríguez gobierna Venezuela como mandataria encargada, bajo intensa presión del gobierno del presidente estadounidense Donald Trump.

