El dirigente panificador Dandy Mallea informó que el sector evalúa el impacto que tendrá en los costos de producción la eliminación de la subvención al diésel, medida que ha encarecido el transporte de insumos clave como la harina por lo que por ahora se descarta un incremento, además indicó que Bolivia no es autosuficiente en trigo, por lo que dependen de la importación desde Argentina, ya sea legal o ilegal, para abastecer a los talleres.
Mallea explicó que el flete desde puntos fronterizos como Yacuiba y Villazón se ha duplicado. Si antes se cobraba entre Bs 30 a 35 por bolsa, hoy ese costo es el doble tras el levantamiento de la subvención. A esto se suma el alza del quintal de harina, que pasó de Bs 340 a 345 hasta Bs 370 y 380 por una harina de moderada calidad, con un sobreprecio de Bs 30 a 35 aplicado al panificador desde la vigencia del Decreto 5716.
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Pese a ello, aseguró que el sector ha actuado con cautela para no traumatizar a la población ni generar especulación. Señaló que han mantenido el precio de la unidad en 80 centavos en varios lugares, reduciendo algunos gramos en el peso del pan, mientras trabajan de forma discreta con el Gobierno en busca de soluciones.
El dirigente indicó que el pasado 22 de septiembre se reunieron con Insumos Bolivia y anteriormente con el viceministro Siles, donde se comprometió la importación de más de 100.000 bolsas de harina que ingresarían por Yacuiba en la primera quincena de octubre. Agregó que EMAPA promueve un decreto supremo para costear el transporte de ese contingente hasta La Paz.
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Mallea adelantó que en las próximas semanas convocarán a una prueba objetiva junto a medios de comunicación, universidades e instituciones sociales para transparentar la estructura de costos. Reconoció que, con los precios actuales, el pan debería superar Bs 1, pero enfatizó que no quieren satanizar al sector y buscan un acuerdo que garantice un precio accesible para la población y condiciones sostenibles para los panificadores.

