En la previa de su intervención en la Asamblea General de Naciones Unidas, en Estados Unidos (EEUU), el presidente del Estado, Rodrigo Paz, afirmó que la población boliviana aceptó el retiro de la subvención al diésel y, en consecuencia, el incremento del costo en el mercado interno. El expresidente Evo Morales rechazó sus declaraciones y le recomendó reconocer sus errores.
Durante un encuentro de la Cuarta Conferencia CAF-PNUD sobre Gobernanza para el Desarrollo, Paz Pereira sostuvo que después del aplicar el ajuste, se terminaron las filas de vehículos en los surtidores de Bolivia, aunque también reconoció un importante aumento del costo del carburante.
Según estimaciones del Gobierno, el 45% de los vehículos que permanecían en las filas destinaban el combustible al contrabando.
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A su criterio, la población consintió la medida no por respaldo a su gestión, sino porque responde a una necesidad económica del país. “Hoy la población ha aceptado ese cambio, no porque esté feliz con el presidente, porque hay que ser honestos, porque es necesario. La palabra necesidad es fundamental”, declaró.
El jefe de Estado admitió que el retiro de la subvención al diésel tendrá un “impacto de vida”, pero defendió la necesidad de la medida y de fortalecer la institucionalidad del Estado.
La eliminación de la subvención fue anunciada por el mandatario mediante un mensaje difundido por medios estatales. Paz justificó la decisión señalando que el país no puede comprar el combustible a un precio elevado para venderlo a un precio menor y atribuyó parte del problema al contrabando.
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En ese marco, el Gobierno promulgó el Decreto Supremo 5716, que estableció en Bs 17,95 por litro el precio final regulado del diésel. El nuevo valor representa un incremento de casi 83% respecto a los Bs 9,80 por litro que regían desde enero de 2026.
La norma también eliminó el esquema de precios diferenciados que había sido establecido en agosto mediante el Decreto Supremo 5676. Dicha disposición fijaba en Bs 18 por litro el precio para los grandes consumidores, mientras el resto de los usuarios continuaba pagando Bs 9,80.
En respuesta, el expresidente Morales rechazó que existe aceptación de la medida por parte de la población y advirtió sobre impactos en la economía de las familias bolivianas, principalmente de sectores vulnerables.
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“Decir que el pueblo está de acuerdo con el ‘dieselazo’ o el Decreto Supremo 5716 es una mentira ¿Cómo el pueblo va a estar de acuerdo con esa norma tan criminal?”, cuestionó
Morales sostuvo que el primer mandatario debería reconocer sus errores en lugar de sostener afirmaciones que considera falsas. “Es mejor reconocer; (decir) ‘me equivoqué’, ‘me olvidé’, que mentir, mentir y mentir”.
El pronunciamiento de la exautoridad se suma a los cuestionamientos de distintos sectores, principalmente del transporte, contra el retiro de la subvención al diésel y las medidas económicas adoptadas por el Gobierno.

