La Confederación Sindical de Choferes de Bolivia se declaró este viernes en estado de emergencia y exigió al Gobierno la abrogación del Decreto Supremo 5676. El sector asegura que la norma no resuelve la crisis de abastecimiento de gasolina y diésel y advirtió con medidas de presión.
“El rechazo es contundente al Decreto Supremo 5676. Lejos de dar solución al problema del abastecimiento del combustible, han aparecido muchos más congestionamientos, filas y otras situaciones. Ya es claro, no sirve el decreto y, por tanto, el transporte boliviano se ha declarado en estado de emergencia y se los decimos: las medidas de presión vienen”, afirmó el ejecutivo de la Confederación, Lucio Gómez.
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La decisión se asumió en un ampliado nacional con las 10 federaciones del país. Gómez explicó que solo entre el 35% y 40% del sector estaría trabajando por las filas para cargar combustible.
En el transporte interdepartamental la situación es más crítica: algunos operadores tardan hasta un mes y medio en hacer un solo viaje por falta de diésel. También rechazó que el Gobierno plantee que sean los choferes quienes importen el combustible.
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Además, el sector cuestionó el mal estado de las carreteras, pidió mantenimiento rutinario de las vías y rechazó posibles aumentos en las tarifas del ITV. Los choferes advirtieron que, si suben los costos de operación, los fletes, pasajes y precios de productos de primera necesidad también se verán afectados.

