El representante del transporte pesado, Domingo Ramos, solicitó al Gobierno el cierre definitivo de la Agencia Nacional de Hidrocarburos. Los transportistas acusan a la entidad reguladora de falta de accionar frente a la crisis de combustibles que afecta al sector productivo y al abastecimiento en todo el territorio nacional.
Ramos denunció que la escasez de diésel se prolonga y empeora. «Seis días, cinco días en los surtidores, en vez de mejorar, está empeorando», afirmó. Cuestionó que no se informe con la verdad al pueblo boliviano sobre la falta de divisas para comprar combustible y sobre el desvío hacia centros mineros auríferos. «Si no hay una institución que funcione como ANH, ¿por qué no se cierra definitivamente esta institución? Esta institución está incumpliendo», sostuvo.
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El dirigente del transporte pesado planteó además una intervención y reestructuración de YPFB, la ANH, la Aduana Nacional y la DIPROVE. Señaló que en esta última área existen «cualquier cantidad de denuncias» y criticó al Comandante Nacional de la Policía por no responder a más de diez cartas enviadas por el sector. «En vez de cumplir sus funciones», reclamó.
Ante la falta de respuestas, Ramos anunció que el transporte pesado se encuentra en estado de emergencia. El plazo dado al gobierno vence el 20 de agosto y, según dijo, hasta esa fecha el presidente debe convocar al sector para abordar la crisis. «El señor presidente debe dar respuestas, debe convocar a este sector para tomar estos temas», exigió.
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El dirigente advirtió que, si el Gobierno no convoca a una reunión y no presenta soluciones concretas, el gremio se declarará en «quiebra nacional». Como medidas de presión, suspenderán el pago de peajes, impuestos y deudas bancarias, e iniciarán procesos penales contra las autoridades del área por incumplimiento de deberes.

