Las diferencias entre el Gobierno y la Vicepresidencia volvieron a hacerse públicas con un nuevo comunicado del despacho del vicepresidente Edmand Lara en torno a las declaraciones del exministro de Trabajo, Edgar Morales, sobre la influencia de Catalina Paz, hija del presidente Rodrigo Paz, en la administración nacional.
Morales, ministro que renunció a su cargo en medio del reciente conflicto social, afirmó el viernes que la joven tendría un rol central en la comunicación del Gobierno incluso por encima de la directora de Comunicación Estrategia, Ximena Galarza, y mantendría cierta influencia en la vocería de algunos ministerios.
«Bueno, lo digo abiertamente, la hija de Rodrigo Paz es la jefa que maneja todo lo que es comunicación. No podíamos nosotros hablar públicamente como lo estoy haciendo ahora”, afirmó en declaraciones a la ANF.
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Posteriormente, el vocero de la Presidencia, José Luis Gálvez, rechazó la versión del exministro y aclaró que Catalina Paz no desempeña ninguna función dentro de la administración pública más allá de la administración de redes sociales personales del jefe de Estado, actividad por el cual no percibe remuneración.
A criterio de Lara, las declaraciones de Morales explicarían una serie de decisiones que afectaron a la Vicepresidencia. Como ejemplo, mencionó la reducción de presupuesto, la falta de pago a integrantes de su equipo y los supuestos intentos de limitar sus intervenciones públicas.
“Con dolor lo digo: ahora todo tiene sentido. Entiendo mi anulación sistemática, entiendo por qué le quitaron presupuesto a la Vicepresidencia, entiendo por qué no pagaban los salarios de mi equipo, entiendo por qué cada vez que salía a dar la cara por el pueblo boliviano, desde adentro intentaban silenciarme. Hoy muchas cosas quedan al descubierto”, dice el pronunciamiento.
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El mandatario aseguró que cuenta con información de que la Unidad de Comunicación Estratégica del Estado presuntamente fue utilizada con fines políticos para desacreditar a la Vicepresidencia, en lugar de difundir la gestión gubernamental en áreas como salud, educación o empleo.
“Siempre sospechamos que había una mano negra empeñada en desacreditar a quienes defendemos a Bolivia por encima de cualquier interés político. Pero jamás pensamos que el puñal vendría del propio entorno gubernamental, jamás pensamos que el ataque vendría de adentro”, indica.
Lara sostuvo que el conflicto trasciende el ámbito personal y advirtió sobre una supuesta afectación a la institucionalidad democrática. Además, cuestionó la concentración de poder y el presunto uso de recursos estatales para impulsar acciones políticas en contra de otro órgano del Estado.
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“Esto no es un pleito personal, esto es un golpe blando a la institucionalidad y a la Constitución Política del Estado (CPE). Cuando el poder se concentra en un apellido, cuando se decide quien habla y quien calla desde una oficina familiar, se rompe la democracia”, dice el documento oficial.
Paz y Lara tienen una relación tensa desde su triunfo en la segunda vuelta presidencial en octubre de 2025, pues el vicepresidente considera que lo marginaron del Gobierno, al que ha criticado constantemente, al punto de declararse en «oposición constructiva» en diciembre, apenas un mes después de la ceremonia de investidura.
“Si servir cuesta que te anulen, que te quiten presupuesto y que te ataque contra la prensa del Estado, que así sea. No me arrepiento”, dice en la parte final del comunicado.
Por último, Lara pidió garantías para la exautoridad y para el medio de comunicación que difundió la entrevista. “Bolivia merece un Gobierno que comunique para unir, no para destruir”, agregó.

