El presidente Rodrigo Paz afirmó este martes, durante su intervención en la cumbre de jefes de Estados miembros del Mercado Común del Sur (Mercosur) y países asociados, que los 53 días de bloqueos de carreteras que enfrentó Bolivia establecieron un intento de desestabilización promovido por actores internos y externos apoyados por económicas ilícitas y el crimen organizado. Ante ello, planteó una respuesta regional coordinada frente a las acciones que amenacen la democracia que alguna nación de Sudamérica.
“Cuando una democracia es amenazada toda la región debe reaccionar, pues todas las democracias están amenazadas, tocan a una y tocan a todas”, afirmó en la cita internacional que se desarrolla en Paraguay.
Paz advirtió que la región no puede permanecer “indiferente” frente a los intentos de desestabilización porque esas amenazas pueden extenderse a otros países y poner en riesgo la seguridad hemisférica de las democracias. En ese marco, pidió fortalecer la cooperación regional para enfrentar amenazas comunes.
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“América Latina ya no puede permitirse la indiferencia frente a la desestabilización, la violencia política o las economías criminales que amenazan nuestros pueblos, nuestras convivencias (…) La seguridad hemisférica de nuestras democracias está en peligro”, declaró.
“Hoy (es) Bolivia y mañana podría ser cualquier otro país”, señaló el primer mandatario, al tiempo de remarcar que la respuesta debe ser conjunta para preservar la estabilidad democrática en Sudamérica.
Aseguró que Bolivia enfrenta amenazas contra el orden democrático y que la seguridad hemisférica ya no depende únicamente del control territorial, sino también de la capacidad de los Estados para preservar la gobernabilidad ante delitos de orden transnacional, como el narcotráfico y el crimen organizado.
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El país enfrentó un largo periodo de bloqueo de carreteras que dejó al menos 14 muertos y considerables pérdidas económicas en diferentes regiones del territorio. Luego de un acuerdo con la Central Obrera Boliviana (COB), el Gobierno decreto Estado de excepción y autorizó la participación de las Fuerzas Armadas (FFAA) en los operativos de desbloqueo, lo que persuadió a los sectores movilizados levantar los últimos puntos de conflicto en el país.
En ese sentido, defendió la aplicación de la figura constitucional. “En tres días recuperamos la normalidad sin ningún muerto para recuperar la economía. Su objetivo fue garantizar los derechos humanos de los afectados por los bloqueos”, dijo ante el bloque regional.
El mandatario boliviano insistió en la necesidad de una respuesta conjunta frente a los intentos de desestabilización y advirtió que, especialmente en Sudamérica, convergen problemas climáticos, tecnológicos y económicos que pueden favorecer este tipo de acciones impulsadas por “fuerzas externas, vinculadas tanto a conspiraciones de orden político o recursos económicos ilícitos”.
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“Cuidado, y lo digo con el mayor de los respetos, pero también con el mayor de la firmeza, se nos esté convirtiendo de a poco, por causas externas, una suerte de primavera árabe en nuestro continente. Y eso hay que tomarlo muy en cuenta por la experiencia que estamos teniendo, puntualmente, en la incidencia de factores externos en la realidad boliviana”, manifestó.
La denominada “primavera árabe” hace referencia a una ola de manifestaciones y protestas contra los gobiernos de turno registrada en gran parte del mundo árabe en diciembre 2021. Aunque el movimiento prometía un cambio radical hacía la democratización y los derechos humanos, sus resultados fueron complejos y no siempre positivos.
Ante ello, Paz Pereira consideró necesario construir una “nueva arquitectura sudamericana” de cooperación en temas como seguridad, inteligencia estratégica y defensa de la democracia, al asegurar que ningún país podrán enfrentar solo los desafíos de siglo XXI.
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Alertó también que, así como Bolivia enfrenta una crisis, en el futuro otros países podrían atravesar manifestaciones antigubernamentales. “Puede ser Argentina, Perú, Colombia u otras naciones, que no se lo deseo por ningún motivo”.
A criterio del mandatario, “el principal ataque” pasa por el corazón de Sudamérica para generar desestabilización en otras naciones. “Pongo la atención y reitero: la seguridad hemisférica de nuestras democracias tiene que ser una prioridad de nuestras naciones”, insistió.
En su alocución, Paz destacó el apoyo recibido durante la crisis que atravesó el país a causa de los conflictos impulsados por sectores que exigían su renuncia. Afirmó que, gracias al apoyo expresado por los países de la región, “Bolivia no se sintió sola, su democracia no se sintió sola y creo que estamos dando pasos fuertes para construir otro momento del nuevo orden que requiere nuestro continente”.
Antes de la intervención del jefe del Estado boliviano, las delegaciones de Paraguay, el país anfitrión, Uruguay y Brasil, expresaron su respaldo al Gobierno nacional y rechazaron los intentos de desestabilización promovidos durante las últimas semanas.

