La Cámara Nacional de Exportadores de Bolivia (Caneb) informó que las pérdidas económicas acumuladas luego de casi 50 días de conflictividad social superan los 978 millones de dólares con perjuicios en toda la cadena de producción, tanto a la carga destinada a mercados internacionales como a insumos que permanecen varados en las carreteras a la espera de llegar a los predios de producción.
“El daño causado al sector exportador es 978 millones de dólares”, informó el presidente de la Caneb, Oswaldo Barriga, quien agregó que el daño económico total equivale a cerca de tres puntos porcentuales del Producto Interno Bruto (PIB) y sostuvo que alrededor de 14.500 millones de dólares dejarán de circular en la economía debido a las protestas sociales.
Calificó la situación como una crisis de “magnitudes históricas”, al considerar que el panorama actual puede compararse por encima del registrado durante la pandemia de 2020.
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En una conferencia junto con representantes del sector agropecuario y del transporte, Barriga señaló que las movilizaciones, que calificó como “políticas y sediciosas”, tiene un costo de financiamiento de entre 2 a 5 millones de bolivianos diarios. En ese sentido, exhortó a la Fiscalía y al Ministerio de Gobierno identificar y procesar a los autores intelectuales, financieros y materiales de los bloqueos y marchas.
“Los responsables de incitar a este nivel de violencia tienen que ser identificados”, manifestó.
En el ámbito económico, el presidente de la Caneb expresó su preocupación por una posible crisis de confianza por el conflicto social y lamentó que los avances logrados en los últimos seis meses para abrir mercados en Egipto, Estados Unidos y Europa volvieron a “foja cero”.
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Sostuvo que “la credibilidad que tenemos como Bolivia ante el mercado internacional es casi nula” y relató que, en las gestiones realizadas por la institución en búsqueda de rutas alternativas por Paraguay, Argentina o Brasil, los socios comerciales internacionales se negaron a entablar negociaciones debido a la imagen de violencia e inestabilidad del país.
Ante el colapso económico, la pérdida de mercado y el deterioro de la imagen nacional, la cámara de exportadores planteo un plan de recuperación a corto, mediano y largo plazo. En el primero, se deben establecer alternativas logísticas para evitar un nuevo colapso en fronteras y puertos.
En la segunda etapa, la institución propuso simplificar trámites de exportación y trabajar en infraestructura y en la tercera, activar un proceso de recuperación de la imagen del país, la cual –según estimaciones– tomará hasta cuatro años una vez que se levanten las medidas de presión.
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Según indicó, el sector considera necesario avanzar en acciones que otorguen certidumbre para el desarrollo de las actividades económicas y eviten la recreación de situaciones similares.
Asimismo, Barriga remarcó que Bolivia debe abandonar la dependencia de una o dos carreteras principales. Para ello, planteó priorizar proyectos como el corredor Bioceanico con el Paraguay y rutas alternativas por Tarija, Tupiza y el Salar de Uyuni, en Potosí, para conectar con puertos de los océanos Pacifico y el Atlántico.
Destacó que estas rutas beneficiarían directamente a regiones como Chuquisaca, permitiendo la salida eficiente de productos como sombreros, chocolate y producción agrícola.
Reiteró finalmente que la suspensión de las medidas de presión es una condición necesaria para reactivar el flujo comercial y recuperar la actividad productiva. «Los bloqueos solamente nos están bloqueando como bolivianos al mundo”, sentenció.

