El presidente de Chile Gabriel Boric, el jefe de Estado más joven en la historia chilena, se prepara para dejar el poder al mandatario derechista, ultraconservador José Antonio Kast. El mandatario llegó al poder en 2022 con apenas 35 años.
«He dado lo mejor de mí para estar a la altura de esta responsabilidad, y puedo decir con tranquilidad y convicción que me voy con la frente en alto y las manos limpias», dijo Boric en un acto ciudadano de despedida de su mandato en Santiago el sábado.
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El Chile que gobernará Kast a partir del miércoles es muy diferente en varios aspectos al que recibió Boric cuatro años antes, y es probable que también sea muy distinto al que este exlíder estudiantil soñaba legar.
Boric fue electo en medio de un estallido social y la pandemia de coronavirus, llegó al poder con ideas refundacionales que incluían cambiar la Constitución heredada del régimen militar de Pinochet (1973-1990) y convertir a Chile en la «tumba» del neoliberalismo.
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Su juventud, barba y tatuajes, así como sus discrepancias con los partidos tradicionales que guiaron la transición democrática, marcaban un cambio generacional en la política chilena con la llegada de un milenial a La Moneda.
Por otro lado, sus críticas a los gobiernos de Venezuela, Nicaragua y Cuba signaban una nueva izquierda en América Latina, más resuelta a condenar abusos de derechos humanos sin fijarse quiénes los cometen y más sensible con la lucha medioambiental o la igualdad de género.
Pero algo que algunos destacan hoy es la capacidad del mandatario saliente para adaptar el rumbo de su gobierno ante las fuertes limitaciones con que se topó.

