Este 29 de noviembre se conmemora el día internacional del jaguar una jornada que busca visibilizar el peligro de extinción que enfrenta esta especie emblemática y detalla las estrategias adoptadas en varios países para garantizar su permanencia en los ecosistemas y Bolivia no está exenta de este problema.
Sin embargo, el jaguar enfrenta amenazas alarmantes que ponen en riesgo su supervivencia. En Bolivia, la pérdida de hábitat, el tráfico ilegal de partes de su cuerpo y la caza furtiva han llevado a clasificar a esta especie como Vulnerable (VU) en el Libro Rojo de la Fauna Silvestre de Vertebrados de Bolivia y como Casi Amenazada (NT) en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
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Bolivia se ha convertido en la meca de la caza ilegal y tráfico del jaguar. Aunque ha sido codiciado desde la colonia, la globalización y el desarrollo del transporte han aumentado su demanda de forma significativa en la última década. El país sudamericano está en el ojo del huracán, con la tasa anual más alta del mundo de jaguares abatidos por actividades ilícitas, que alcanza un promedio de 61 ejemplares, y con 30 cadáveres del animal decomisados cada año, según un informe de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) de 2021.
Los casos mediáticos de una red china que comercializó colmillos entre 2013 y 2018, y de una empresa de safari argentina que presuntamente mató dos ejemplares en 2024, han movilizado a la opinión pública. Como resultado, el jaguar pasará de la categoría de “vulnerable” a “en peligro” en la próxima edición del Libro Rojo, según fuentes cercanas a los elaboradores del documento.
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“El jaguar se ha convertido en el nuevo objetivo del mercado negro, principalmente porque en Asia está creciendo el interés por sus colmillos, huesos y pieles, asociados a símbolos de estatus, poder o supuestas propiedades medicinales«, señala Lisa Corti, activista e integrante del colectivo El Llanto del Jaguar. Ella fue una de las impulsoras de la orden emitida el pasado 23 de abril por el Tribunal Agroambiental, que instruyó a diversas instituciones y entidades, la aplicación de 12 medidas para proteger al jaguar, su entorno y a sus defensores.
Entre estas disposiciones se incluye la publicación, en un plazo de seis meses, de la nueva versión del Libro Rojo de la Fauna Silvestre de Vertebrados de Bolivia, que endurecerá la nueva categoría de amenaza del felino. Este texto, elaborado por decenas de especialistas bajo la dirección del Ministerio de Agua y Medioambiente, registra la flora y fauna amenazada del país.
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