Bolivia conmemora este 6 de agosto su Bicentenario de independencia en medio de un contexto marcado por la baja participación de líderes internacionales y tensiones entre las instituciones del Estado. A pesar de la magnitud de la fecha, solo dos autoridades extranjeras de alto nivel participaron de los actos oficiales: la presidenta de Honduras, Xiomara Castro, y la vicepresidenta de Ecuador, Verónica Abad. El resto de los países estuvo representado únicamente por delegaciones diplomáticas o embajadores.
El Gobierno había anunciado la llegada del presidente de Paraguay, Santiago Peña, pero su visita fue cancelada a última hora por “circunstancias imprevistas”. También se esperaba la presencia del presidente de Chile, Gabriel Boric, quien suspendió su participación debido a una emergencia minera en su país, aunque envió una delegación oficial como señal de respeto al evento.
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Llamó la atención la ausencia de mandatarios de países tradicionalmente aliados del presidente Luis Arce, como Venezuela, Cuba, Brasil, Rusia y China. Esta falta de respaldo internacional generó críticas desde distintos sectores. La excanciller Karen Longaric afirmó que esto refleja una percepción negativa sobre la situación institucional del país y sugiere un aislamiento político preocupante.
Además del escenario internacional, las divisiones internas también se hicieron evidentes. El Órgano Judicial decidió no asistir al acto central en la Casa de la Libertad en Sucre y optó por realizar una ceremonia paralela. El presidente del Tribunal Supremo de Justicia, Romer Saucedo, denunció que su institución fue excluida de eventos oficiales previos, como la presentación de la moneda y billete conmemorativos.
“Nos negaron el ingreso sin dar explicación. No vamos a exponernos nuevamente a actos de irrespeto”, señaló Saucedo, quien encabezó un acto propio con izamiento de bandera, misa y discursos institucionales frente al edificio del TSJ. Esta situación evidenció un nuevo episodio de fractura entre órganos del Estado.
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En el marco de la celebración, el presidente Luis Arce ofrecerá su último mensaje como mandatario durante la sesión de honor en la Asamblea Legislativa. Según el Ejecutivo, su discurso repasará la historia del país, evaluará su gestión y defenderá el modelo del Estado Plurinacional frente a lo que califica como una posible restauración del neoliberalismo.
Sin embargo, se anticipa un ambiente tenso en el hemiciclo. El diputado de la facción evista Renán Cabezas advirtió que interpelará al presidente durante su intervención. Desde el Gobierno, se pidió respeto al simbolismo de la fecha. Así, Bolivia llega a sus 200 años en un escenario que, lejos de unir, refleja profundas fracturas políticas e institucionales.

