En audiencia de medidas cautelares, el Juzgado de Instrucción Penal, Anticorrupción Primero de El Alto determinó detención preventiva en el penal de San Pedro de La Paz para Erick Rojas, el piloto que dirigía el avión Hércules C-130, que se estrelló en la ciudad de El Alto el pasado 27 de febrero.
El fiscal departamental de La Paz, Luis Torrez, informó que el oficial de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB) debe cumplir la medida por un lapso de cuatro meses, mientras concluye la investigación. En tanto, Jared R. copiloto de la aeronave se benefició con arresto domiciliario sin salida laboral y debe pagar Bs 50.000 de fianza.
Ambos fueron imputados por los delitos de homicidio culposo y lesiones culposas, tipificados en los artículos 260 y 274 del Código Penal, a raíz de los 23 fallecidos y 33 heridos que dejó el accidente.
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“El juzgado determinó la detención preventiva por cuatro meses en el penal de San Pedro para el piloto y detención domiciliaria con medidas restrictivas para el copiloto de la aeronave”, informó el fiscal.
Explicó que en la audiencia, que duró más de cuatro horas, el Ministerio Público acreditó con elementos de convicción suficientes la alta probabilidad de autoría. Del otro lado, la defensa legal del piloto presentó una apelación contra la resolución judicial.
Las determinaciones fiscales se sustentan en los hallazgos técnicos de la Junta de Investigación de Accidentes Aéreos (JIAA). El informe concluyó que la pérdida de 22 vidas fue el resultado directo de una cadena de errores operativos y factores humanos evitables.
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Los resultados de la investigación determinaron que uno de los principales factores que causó el accidente fue la información equivocada que les dieron los operadores de la torre de control, ya que el practicante y el instructor a cargo de las operaciones esa fatídico 27 de febrero no tomaron en cuenta la capa de hielo y agua que se produjo en la pista, producto de la granizada que cayó previamente.
El peritaje técnico identificó también que el piloto ejecutó una maniobra inadecuada al apoyar primero el tren de nariz sobre la pista de aterrizaje. Además, la pista saturada de agua impidió que el sistema de frenado operara correctamente, derivando en un impacto en zona urbana.
La defensa de los pilotos argumentó que se realizaron las maniobras necesarias para el aterrizaje, pero el informe de la JIAA señala que, pese a que los sindicados realizaron los protocolos para evitar una tragedia mayor, cometieron errores al momento de tocar tierra, debido a la “inconsistencia del aterrizaje” de los factores externos.

