Elon Musk ha anunciado su salida del gobierno de Donald Trump, donde se desempeñaba como asesor especial en el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE). La decisión se produce tras expresar su «decepción» con el mega proyecto fiscal y presupuestario promovido por el presidente republicano.
Musk criticó que el proyecto incrementa el déficit en lugar de reducirlo, socavando sus esfuerzos por combatir el gasto excesivo, a través de un mensaje en su cuenta de X, agradeció a Trump la oportunidad de colaborar, pero reafirmó su intención de enfocarse en sus empresas, especialmente en SpaceX, Tesla, X y X AI.

Durante una entrevista con CBS Sunday Morning, Musk reafirmó su decepción con el «Gran y hermoso proyecto de ley» aprobado recientemente por la Cámara de Representantes. Además, anunció que recortará sus donaciones políticas a Trump y que continuará como CEO de Tesla por al menos cinco años más.
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El DOGE, liderado por Musk, tenía como objetivo reducir el gasto público federal, sin embargo, la nueva legislación fiscal del gobierno, que en lugar de recortar incrementa notablemente el déficit presupuestario, fue un factor determinante en su decisión de renunciar.
La salida de Elon Musk del gobierno se produce en medio de una caída del 71% en los beneficios de Tesla y la presión de los accionistas para que se enfoque en su rol como CEO. Esta situación ha generado debates sobre la viabilidad de combinar roles empresariales y gubernamentales.

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Musk enfatizó su deseo de alejarse de la política para dedicar su tiempo completamente a sus compañías y sus innovadores proyectos, como el programa espacial hacia Marte. Su decisión ha sido respaldada por algunos legisladores republicanos que comparten sus preocupaciones sobre el gasto público.
La renuncia de Musk destaca las tensiones internas dentro del Partido Republicano respecto a la dirección de la política fiscal bajo la administración de Trump. Su salida podría influir en futuros debates sobre eficiencia gubernamental y responsabilidad fiscal.

