La variante Ómicron del coronavirus ha provocado el mayor aumento de casos de Covid-19 en el Reino Unido desde el inicio de la pandemia, pero el número de enfermos graves en los hospitales no ha aumentado significativamente, lo que supone una señal prometedora para los países, incluidos los Estados Unidos, que están experimentando sus propios aumentos rápidos de infecciones.
Según detalla The Wall Street Journal, la clave está en las diferencias en la forma en que la variante ataca al organismo, en las tasas de vacunación de refuerzo que protegen a los más vulnerables contra los aspectos más graves de la enfermedad y en los mejores tratamientos que previenen la progresión de Covid-19.
“Estamos esperando a que caigan las bombas y todavía no han caído”, dijo Mervyn Singer, consultor de cuidados intensivos de los hospitales del University College London al WSJ. “. Confío en que Ómicron no será tan mala”.
Aunque las cifras de los cuidados intensivos son bajas, los ingresos en los hospitales ordinarios están aumentando rápidamente, lo que pone a prueba un sistema sanitario que está luchando con las ausencias generalizadas de personal médico que se ha infectado con Omicron.
Según los datos oficiales más recientes divulgados por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS), el número de personal de centros médicos en Inglaterra ausente por el virus se triplicó en un mes hasta 39.142 el pasado día 2, haciendo que uno de cada 12 empleados en unidades críticas hospitalarias no estuviera disponible.
En este escenario de falta de personal, unos 3,7 millones de personas en el país se infectaron durante la semana que terminó el pasado 31 de diciembre, un 64 % más que la semana previa. Los hospitales nacionales afrontan también los números más elevados de admisiones por coronavirus desde el pasado febrero, con un total de 18.454 ingresados en el Reino Unido el pasado día 6, un incremento semanal del 40 % y la mayor cifra registrada desde el 18 de febrero de 2021.
En centros médicos del condado de Greater Manchester (noroeste inglés) a comienzos de esta semana 17 hospitales tuvieron que suspender temporalmente operaciones “no urgentes”.
Pocos necesitan respiradores
Un dato importante para evaluar el escenario es el de los pacientes tan enfermos que necesitan ventilación mecánica. Hasta el jueves pasado había 762 casos de Covid-19 en camas de ventilación mecánica en los hospitales ingleses. Esto es menos que a principios de noviembre y una fracción de los 3.700 que se alcanzaron durante la anterior ola invernal, cuando la media de casos diarios alcanzó un máximo de unos 60.000.
“Vi cómo mi unidad en la primera y segunda oleada se llenaba de ingresos con ventilación Covid-19 en horas”, dijo David Carr, enfermero de cuidados intensivos en el Hospital St Thomas de Londres. Eso no ha ocurrido hasta ahora con Ómicron, dijo al WSJ.
Los expertos alertan, sin embargo, que las cifras de los cuidados intensivos podrían aumentar si la variante avanza más de lo que lo ha hecho hasta ahora entre los grupos vulnerables de mayor edad. Alrededor del 60% de las personas que se encuentran en las unidades de cuidados intensivos no están vacunadas, según datos de mediados de diciembre, a pesar de que el mes pasado sólo representaban el 9% de la población adulta, y los médicos afirman que el resto suelen ser personas vacunadas pero que padecen graves enfermedades subyacentes que se agravan con Covid-19.
