El Gobierno, a través de la viceministra de Hidrocarburos, Tatiana Genuzio, advirtió que Bolivia podría quedarse sin gas natural en 2029, debido a que la producción nacional alcanzaría niveles similares a la demanda interna. Ante ello, afirmó que se promueven medidas para garantizar el suministro energético, entre ellas la autorización excepcional para importar este combustible, con el objetivo de extender el plazo.
La viceministra explicó que la falta de exploración durante las últimas dos décadas afecta las perspectivas de producción de hidrocarburos, considerando que el desarrollo de nuevos campos requiere de varios años.
“De acuerdo con los pronósticos y en función de todo lo que se ha venido haciendo desde hace 20 años (…) el año más o menos 2029 nos quedaríamos ya sin gas, porque tanto la producción como la demanda estarían igualando. Entonces, esto implicaría que deberíamos ya, a partir del 2029, importar gas”, declaró a Unitel.
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Genuzio precisó que, después de identificar un potencial y realizar las tareas de exploración, pueden transcurrir entre cinco y siete años hasta concretar la explotación de un pozo. Por ello, advirtió que, si no se adoptan medidas, el país enfrentará dificultades para cubrir su demanda de gas.
“Nos vamos a quedar sin gas si no hacemos nada”, remarcó.
Entre las acciones previstas, la viceministra mencionó la elaboración de una nueva Ley de Hidrocarburos, que establecerá mecanismos para afrontar los desafíos energéticos del país. También destacó la necesidad de promover las energías renovables, debido a la alta dependencia de la generación eléctrica respecto al consumo de gas natural.
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El propósito, según dijo, es postergar el escenario proyectado para 2029 y evitar que el país atraviese una situación de escases de gas natural en los próximos años. De igual forma, Genuzio anticipó que, ante la disminución de la disponibilidad del combustible, Bolivia podría dejar de exportar gas natural a Brasil a partir de ese año.
De esa manera, Bolivia camina hacía su conversión de exportador a importador de gas, después de 30 años de ser catalogado como “el corazón energético” de Sudamérica por el potencial de sus reservas y sus ventas hacía Brasil y Argentina. La gestión 2029 se perfila como el horizonte para el agotamiento de las reservas de gas, que no se reponen debido a la falta de nuevos descubrimientos.
Ante este panorama, el Gobierno aprobó el lunes el Decreto Supremo 5755, que autoriza de manera excepcional la importación de gas natural (GN) y gas natural licuado (GNL) para consumo propio y generación de electricidad.
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La disposición está dirigida a personas naturales y jurídicas, tanto del sector público como privado, que necesiten estos combustibles para sus operaciones y actividades productivas.
La medida busca atender las necesidades internas de abastecimiento en un contexto marcado por la reducción de la producción nacional y la urgencia de adoptar acciones para garantizar la seguridad energética del país.
En caso de activar la importación de gas natural, el precio final también elevará su precio. Al respecto, la viceministra Genuzio evitó hablar de porcentajes, pero recordó que el Gobierno propuso una “subvención focalizada” para los sectores de menores ingresos económicos.

