Las entidades financieras del país reprogramaron y refinanciaron cerca de 46.000 operaciones de crédito por un monto cercano a 3.200 millones de bolivianos, en el marco de las medidas de alivio que implementó el Gobierno para sectores y empresas perjudicadas por los 53 días de bloqueos, informó la Asociación de Bancos Privados de Bolivia (Asoban).
Mediante el Decreto 5630, del 9 de junio, la administración nacional estableció una serie de medidas para brindar alivio a los prestatarios del sistema financiero que resultaron perjudicados en su capacidad de pago debido al reciente conflicto social.
“Desde la vigencia del decreto supremo, ya se han procesado en el sistema bancario 46.000 operaciones, por un monto aproximado de 3.200 millones de bolivianos”, informó el presidente de la institución, Nelson Villalobos.
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En conferencia de prensa, Villalobos informó que el acceso a este beneficio depende de la solicitud de cada prestatario y de una evaluación individual realizada por la entidad financiera, por lo que el procedimiento no es automático.
Indicó que la banca continúa recibiendo y analizando las solicitudes de los clientes que enfrentan dificultades para cumplir con el pago de sus obligaciones, debido a la reducción de ingresos o problemas de liquidez.
Según datos proporcionados por Asoban, alrededor del 99% de las peticiones presentadas fueron aprobadas, solo unas 240 operaciones no calificaron para la reprogramación, principalmente porque correspondían a prestatarios que ya registraban problemas financieros antes de la reciente crisis y cuya capacidad de recuperación era limitada.
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“Es importante que los prestatarios acudan a sus entidades financieras para que, si han perdido capacidad de pago o están confrontando problemas, sus solicitudes sean consideradas por los bancos”, señaló.
Entre las medidas de alivio figura la posibilidad de acceder a un periodo de gracia de hasta seis meses, que contempla la suspensión temporal del pago de capital e intereses, de acuerdo a su situación económica. Además, las cuotas diferidas pueden redistribuirse durante el plazo restante del crédito para evitar un incremento significativo en los pagos mensuales.
En algunos casos, también se puede ampliar la vigencia del préstamo con el fin de mantener cuotas similares a las originalmente pactadas.
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Villalobos remarcó que los clientes que acceden a estos beneficios conservan su calificación crediticia, por lo que la reprogramación no afecta su historial financiero.
Respecto al desempeño del sistema bancario, el titular de la Asoban manifestó que el índice de mora se mantiene en torno al 3%, pese al complejo escenario económico. Atribuyó este resultado tanto a la responsabilidad de los prestatarios como a la implementación de las medidas de alivio.
No obstante, advirtió que las sucesivas reprogramaciones y refinanciamientos reducen la liquidez de las entidades financieras, ya que durante los periodos de gracia dejan de percibir pagos de capital e intereses, lo que limita la capacidad de otorgar nuevos préstamos. «Ya vamos por la séptima reprogramación entre diferimientos y refinanciamientos”, mencionó.
Pese a ello, Villalobos aseguró que el sistema bancario decidió respaldar estas medidas para contribuir a la recuperación económica de sus clientes.

