La violencia contra niñas, niños y adolescentes en Bolivia continúa siendo una realidad extendida que permanece insuficientemente visibilizada en el debate público y en la toma de decisiones. Así lo evidencia el estudio «Los rostros de la violencia en Bolivia: Recopilación y análisis de información sobre la protección de niños, niñas y adolescentes frente a la violencia en Bolivia», presentado por una alianza interinstitucional comprometida con la protección de la niñez.
Impulsado por el Viceministerio de Igualdad de Oportunidades, Save the Children, el Instituto de Ciencias del Comportamiento de la Universidad Católica Boliviana y la Alianza Joining Forces, el estudio reúne evidencia que muestra cómo diversas formas de violencia: familiar, escolar, digital, sexual, económica y estructural afectan la vida de niñas, niños y adolescentes y se encuentran estrechamente relacionadas entre sí.
Uno de los principales hallazgos señala que la violencia contra la niñez suele permanecer invisibilizada tanto en la vida cotidiana como en la agenda pública. Sin embargo, los datos reflejan una realidad difícil de ignorar.
El 62,3% de niñas, niños y adolescentes identifica la escuela como el principal lugar donde ocurre violencia psicológica, mientras que el 61,5% la reconoce como espacio de violencia física. Asimismo, el 44,64% reporta haber interactuado en internet con personas desconocidas, exponiéndose a diversos riesgos en entornos digitales.
La investigación también revela situaciones de especial vulnerabilidad. El 43% de adolescentes con discapacidad reporta haber sufrido bullying, evidenciando mayores riesgos de violencia y exclusión.
Los hallazgos muestran además que persisten formas de violencia que continúan afectando a la niñez y adolescencia en distintos ámbitos.
El estudio advierte sobre el incremento de la violencia digital, sexual y escolar, así como la persistencia de prácticas estructurales que dificultan su identificación y atención.
Entre los datos más preocupantes, el documento señala que el 44,09% de las denuncias por trata de personas involucra a niñas, niños y adolescentes. Asimismo, alerta sobre la persistencia de matrimonios y uniones infantiles tempranas y forzadas, una problemática que continúa afectando el ejercicio pleno de los derechos de niñas y adolescentes.
Más allá de las cifras, el estudio plantea una reflexión y un llamado a la acción: cuando existe evidencia, la invisibilidad deja de ser una explicación posible y la respuesta frente a la violencia se convierte en una responsabilidad compartida entre el Estado, las instituciones y la sociedad civil.
Las organizaciones impulsoras destacan que la información generada debe contribuir al fortalecimiento de políticas públicas basadas en evidencia, al desarrollo de sistemas de protección más efectivos, a la prevención de todas las formas de violencia y a una mayor inversión en la prevención y protección de toda forma de violencia contra la niñez y adolescencia.
Los resultados de «Los rostros de la violencia en Bolivia» constituyen un llamado a reconocer que la violencia contra niñas, niños y adolescentes no es un fenómeno aislado. Es una problemática estructural que exige respuestas integrales, sostenidas y centradas en la garantía de derechos. Visibilizarla no es únicamente una tarea técnica: es una responsabilidad ética y una condición indispensable para construir entornos más seguros y protectores para la niñez boliviana.
Fuente: Prensa Save the children

