El empresario y líder de la alianza Unidad, Samuel Doria Medina, afirmó que los bloqueos y movilizaciones que afectan, principalmente, a las ciudades de La Paz y El Alto se están “debilitando” y respaldó una posible anulación de los mandamientos de aprehensión vigentes contra los dirigentes de los sectores sociales movilizados para allanar un escenario de diálogo.
En una publicación de redes sociales, cuestionó que los intentos de instalar una mesa de conversación entre el Gobierno y los manifestantes para intentar resolver el conflicto “se haya estancado porque los dirigentes no quisieron asistir”, por lo que consideró que las autoridades judiciales deberían “quitarles el pretexto de las órdenes de aprehensión”.
“El diálogo para resolver los bloqueos se ha estancado porque los dirigentes no quisieron asistir. (Los fiscales deberían quitarles el pretexto de las órdenes de aprehensión)”, escribió.
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Sostuvo además que las protestas sociales en ambos municipios “se están relajando de manera notoria”, pues –según dijo– existe la necesidad de la población de retomar sus actividades cotidianas. “Todos los alteños y los paceños, de cualquier bando, necesitan trabajar, ir a clases, hacer funcionar sus negocios”, dijo.
El conflicto comenzó el 1 de mayo con una declaratoria de paro general indefinido por parte de la Central Obrera Boliviana (COB) y días después la federación de campesinos de La Paz comenzaron con un bloqueo indefinido de carreteras, que cercan a la sede de Gobierno y El Alto y generan desabastecimiento de alimentos, combustibles e insumos médicos.
Las medidas de presión impulsaban demandas sectoriales, como mejoras salariales y rechazo a políticas promovidas por el Ejecutivo, sin embargo, ahora pasaron a exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
Hasta el momento, el Gobierno nacional insiste en el llamado al diálogo con los movilizados y realizan gestiones discretas para consolidar una reunión, mientras que la Vicepresidencia, la Iglesia Católica, la Defensoría del Pueblo y organizaciones de derechos humanos desarrollan otra reunión convocadas por facilitadores. No obstante, en ninguna se logró consolidar la presencia de los dirigentes de las organizaciones movilizadas.
Recientemente, la federación nacional de mineros –uno de los principales sectores de las protestas– condicionó la participación de la COB a la anulación de los mandamientos de captura emitidos contra dirigentes sindicales, entre ellos su máximo representante, Mario Argollo. Por su parte, los campesinos de La Paz plantearon convocar a un cabildo con las bases para definir si asisten al diálogo o radicalizan sus medidas de presión.
En ese contexto, Samuel Doria Medina pidió a la comisión de mediación, liderada por la Iglesia Católica, “no rendirse” y continuar con las gestiones para acercar posiciones y lograr pacificar Bolivia.
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“La fuerza de la economía y la necesidad de normalidad harán que esta crisis se supere. Para eso también se necesita negociar lo que es posible resolver con un diálogo pragmático sobre problemas concretos”, expresó.
Por último, Doria Medina ratificó que los bloqueos “fracasarán” y perderán respaldo social porque –según dijo– su demanda principal: la renuncia de Paz; “era inviable y no contaba con el apoyo del país”. “Así será”, complementó.

