El transporte público de La Paz cumple este jueves su segundo día de paro indefinido con actividades reducidas en la sede de Gobierno y El Alto, donde cientos de personas caminan largas distancias u optan por servicios alternativos para llegar a sus fuentes de trabajo, estudio y centros médicos.
El sector protesta por problemas en el abastecimiento de combustible, situación al que atribuyen a los conflictos sociales y bloqueos que mantienen redadas ambas ciudades, y por demoras en la entrega de la indemnización por daños atribuidos a gasolina de baja calidad.
Desde el Gobierno, el ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, anunció que convocará a la federación departamental de choferes de La Paz a una reunión, aunque no confirmó la fecha ni el lugar del encuentro.
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“Voy a convocar a los choferes, tengo contacto con todos los dirigentes, hoy mismo los voy a convocar. Toda demanda es válida, pero bloqueo sobre bloqueo no funciona”, dijo.
Respecto a las dificultades en la distribución de carburantes, Zamora indicó que bloqueos instalados en inmediaciones de la planta de Senkata, en El Alto, dificultan la salida de cisternas de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) hacía las estaciones de servicio.
Previo a sus movilizaciones, el sector del transporte denunció el retorno de las largas filas en los diferentes surtidores y esperas de hasta tres días para obtener la provisión del producto. Ahora, la dirigencia sindical anunció que no levantarán la protesta hasta que el Gobierno ofrezca soluciones definitivas a sus demandas.
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Ante la falta de unidades del transporte público, la ciudadanía recurrió al transporte por cable de “Mi Teleferico”, cuyas estaciones registran largas filas, principalmente, en horas de la mañana.

