La Fiscalía de La Paz alista la resolución de imputación formal por el delito de homicidio culposo contra los pilotos del avión Hércules C-130 que se precipitó a tierra el pasado 27 de febrero en inmediaciones del aeropuerto de la ciudad de El Alto. El accidente dejó 24 personas fallecidas y más de 30 heridos.
Los oficiales de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB), el piloto Erick Rojas y el copiloto Jared Ramírez, fueron aprehendidos el viernes y se prevé que sean puesto ante un juez en las próximas horas. El fiscal del caso, Favio Maldonado, confirmó la solicitud de detención preventiva para los acusados.
Maldonado explicó que existen elementos de convicción contra los acusados, como una grabación proporcionada por la entidad estatal Navegación Aérea y Aeropuertos Bolivianos (Naabol), en la que se evidencia que la aeronave realizó su aproximación a la pista de aterrizaje con exceso de velocidad y a una altura inadecuada.
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“Una grabación que ha sido remitida por personal de Naabol, que establece que la aproximación fue a alta velocidad y a una altura inadecuada”, informó
“Eso dio como resultado un aterrizaje largo, que dio lugar a que exista una insuficiencia de remanente de la pista y no pueda detener el avión”, agregó.
Por su parte, los pilotos sostienen en su declaración que no recibieron información precisa desde la torre de control del aeropuerto internacional de El Alto sobre las condiciones reales de la pista. Según su versión, el terreno presentaba acumulación de agua y hielo debido a una intensa granizada registrada poco antes del accidente.
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Un informe de la Junta de Investigación de Accidentes Aéreos (JIAA) aportó más detalles sobre lo sucedido. Según el documento, la aeronave tocó pista a más de mil metros del inicio dentro del segundo tercio de la pista, que tiene una longitud total de 4.000 metros.
Además, se determinó que la aeronave ingresó con exceso de velocidad y que el primer contacto se realizó únicamente con el tren de aterrizaje delantero.
La maniobra provocó que los frenos principales, ubicados en la parte media del avión militar, recién se activaran en el último tramo de la pista, momento en el que también se aplicó la reversa de los motores. Esta secuencia habría reducido la capacidad de frenado en una superficie ya comprometida por las condiciones climáticas.
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El informe de la junta conformada por especialistas de la FAB también indica que el día del siniestro, la torre de control estaba a cargo de un practicante y un instructor, quienes -según los registros meteorológicos- no habrían comunicado de forma adecuada el estado de la pista ni las condiciones del clima.
Esta situación habría influido en las decisiones tomadas por la tripulación, indicó el fiscal.
“Ellos están en calidad de aprehendidos, se les ha recepcionado la declaración y el Ministerio Público va a emitir la resolución de imputación”, agregó.
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De igual forma, el JIAA estableció que los pilotos contaban con la formación y experiencia necesaria, además de encontrarse en condiciones físicas óptimas. Y pese a algunos errores, ejecutaron maniobras que evitaron consecuencias aún más graves.
Las autoridades continúan con las investigaciones para esclarecer la cadena de hechos que derivó en el accidente y determinar las responsabilidades correspondientes.

