En lo que va de este año, Bolivia ha registrado 13 casos de infanticidio, y el departamento de La Paz se posiciona como el más afectado, concentrando casi la mitad de las víctimas. Según datos de la Fiscalía General del Estado, entre el 1 de enero y el 9 de agosto, seis niños fueron asesinados en esta región, un hecho que alarma a las autoridades y conmociona a la población.
El Índice de Infanticidios del Ministerio Público detalla que, tras La Paz, el segundo departamento con más casos es Santa Cruz, con tres víctimas; seguido de Cochabamba, con dos; Chuquisaca, con uno; y Oruro, también con uno. Las regiones de Pando, Beni, Potosí y Tarija no han registrado incidentes de este tipo en lo que va del año, aunque el panorama nacional sigue siendo preocupante.
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La tendencia muestra un aumento alarmante. Solo en 2024 se reportaron 38 víctimas de infanticidio, mientras que en 2023 fueron 25. Este crecimiento evidencia que el problema no cede y que, lejos de ser casos aislados, se trata de una violencia sistemática que amenaza la vida de los niños y niñas bolivianos.
Expertos y organizaciones de defensa de la niñez señalan que estas cifras son un reflejo de la violencia intrafamiliar, la desprotección y la extrema vulnerabilidad de menores que deberían estar seguros en sus propios hogares. El fenómeno revela fallas en la prevención, la intervención temprana y el acompañamiento a familias en riesgo.
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Ante este panorama, instituciones públicas y privadas hacen un llamado urgente a implementar una respuesta integral y coordinada que involucre a autoridades, organizaciones sociales y a toda la comunidad. La protección y el bienestar de la niñez, subrayan, no puede seguir siendo un objetivo pendiente: es una tarea impostergable.

