El Volcán de Fuego, ubicado a 35 kilómetros de la capital guatemalteca entró en erupción la noche del miércoles, provocando la evacuación de al menos 330 personas de las comunidades cercanas. La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) declaró una alerta naranja debido al incremento de la actividad volcánica.
El coloso, considerado el volcán más activo de Centroamérica expulsó columnas de humo y ceniza que alcanzaron más de 5.000 metros de altura. Las autoridades realizaron evacuaciones preventivas en varias zonas para proteger a la población de posibles flujos piroclásticos y caída de ceniza.
Las comunidades más afectadas incluyen Panimaché I y Morelia, donde 159 personas fueron trasladadas a un gimnasio en el municipio de Santa Lucía Cotzumalguapa, videos divulgados por la Conred mostraron a varios aldeanos, entre ellos niños abordando autobuses en medio de una lluvia de agua y ceniza.
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El Gobierno de Guatemala descartó decretar un estado de calamidad o de emergencia por la erupción, aunque las autoridades continúan monitoreando la actividad del volcán y han recomendado a la población no realizar actividades al aire libre, utilizar mascarilla y mantener las ventanas cerradas.
Esta erupción es la segunda de gran magnitud en lo que va del año, tras una serie de actividades volcánicas intensas registradas en febrero. El volcán de Fuego ha tenido una historia de erupciones devastadoras, incluyendo la de junio de 2018, que provocó una avalancha que arrasó una comunidad, con saldo de 215 muertos y una cifra similar de desaparecidos.
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Las autoridades han cerrado el paso en los caminos cercanos al volcán debido al intenso humo y las correntadas de flujo piroclástico. Se han habilitado albergues temporales para los evacuados y se mantiene una vigilancia constante sobre la actividad del volcán para tomar medidas adicionales si es necesario.
La comunidad internacional ha expresado su solidaridad con Guatemala ante esta emergencia natural. Organizaciones humanitarias y países vecinos han ofrecido asistencia en caso de que la situación se agrave. La prioridad en estos momentos es garantizar la seguridad de la población y minimizar los riesgos asociados a la actividad volcánica.

