En un movimiento que promete revolucionar la política migratoria de Estados Unidos, el presidente Donald Trump anunció la creación de la «tarjeta dorada», un permiso de residencia destinado a personas adineradas que deseen establecerse en el país. Este nuevo programa, presentado el martes en el Despacho Oval de la Casa Blanca, busca atraer a inversionistas exitosos que «gastarán mucho dinero, pagarán muchos impuestos y emplearán a mucha gente».
La «tarjeta dorada» ofrecerá los mismos privilegios que la «tarjeta verde», incluyendo un camino hacia la ciudadanía, a cambio de un pago de 5 millones de dólares. Según Trump, esta iniciativa reemplazará al actual Programa de Inmigración para Inversores EB-5, que ha sido criticado por estar «sujeto a demasiado fraude». El secretario de Comercio, Howard Lutnick, confirmó que la nueva medida ofrecerá una alternativa más exclusiva y costosa para obtener la residencia en Estados Unidos.
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El anuncio ha generado tanto expectativas como controversias. Algunos analistas señalan que el programa podría atraer a oligarcas rusos, muchos de los cuales han sido sancionados por Estados Unidos desde la invasión de Rusia a Ucrania. Trump, sin embargo, defendió la medida, afirmando que conoce a «algunos oligarcas rusos que son muy buenas personas». Además, el presidente sugirió que el programa podría beneficiar a empresas tecnológicas como Apple, permitiéndoles traer talento extranjero a Estados Unidos.
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La implementación de la «tarjeta dorada» también ha sido criticada por su elevado costo, que podría generar desigualdad en el acceso a la residencia y afectar las políticas migratorias existentes. Expertos legales han señalado que solo el Congreso tiene la autoridad para crear o modificar categorías de visas, lo que genera incertidumbre sobre la implementación del programa sin una reforma legislative.
A pesar de las críticas, Trump estima que Estados Unidos podría vender «quizás un millón de estas tarjetas, quizás más». El presidente confía en que la medida atraerá a ciudadanos globales de primer nivel que contribuirán con su capital y conocimientos al crecimiento del país. Sin embargo, no se especificaron requisitos claros, como la creación de empleos, que eran obligatorios en el EB-5.
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La «tarjeta dorada» de Trump marca un hito en la política migratoria de Estados Unidos, pero también plantea interrogantes sobre su impacto en la seguridad y la estabilidad del país. Solo el tiempo dirá si esta iniciativa cumplirá con las expectativas y contribuirá al desarrollo económico de la nación.

