Berlín, 10 may (EMOL).- Discusión y polémica es lo que se ha vivido desde el jueves en Alemania luego de que el encargado de un afluente y conocido parque de la ciudad de Berlín, el Görlitzer Park, decidiera marcar ciertas zonas para habilitar el narcotráfico y así combatir un problema que ha vivido este territorio desde hace varios años.

La medida, que ha sido objeto de críticas desde la derecha conservadora y la policía, tiene un objetivo claro: combatir la descontrolada venta de drogas que suele ocurrir en la zona. Según Cengiz Demirci, administrador del parque y articulador de la estrategia, entregar estos territorios, que fueron marcados con pintura roja, permitirá limitar las acciones de los «dealers».
Problema histórico
El Görlitzer Park está ubicado en pleno corazón de la capital alemana, en el barrio de moda y multicultural de Kreuzberg y desde hace años se le conoce por la importante afluencia de público que goza en los fines de semana, por sobre todo, de las familias. Pero con el tiempo, también se ha hecho conocido por los numerosos traficantes que, sin apenas esconderse, venden marihuana y no dudan en abordar a los transeúntes.
La mayoría de los vendedores provienen de países de la África negra y se ha criticado la labor de la policía local para contener a estos grupos. En reiteradas ocasiones, se registraron varios enfrentamientos a golpes e incluso algunos terminaron con víctimas fatales.

Todo esto, en base a la política impuesta desde el Gobierno de «tolerancia cero» que se usó para combatir a estos grupos. Pasado el tiempo se decidió cambiar la forma y se pasó a la fórmula del diálogo y los consensos. Entre ellos, no ofrecer drogas a los adolescentes.
«Estos chicos (los vendedores) no tienen muchas perspectivas, porque no tienen ningún estatus de residencia en Alemania, eso significa que no tienen permiso de trabajo y si no pueden trabajar deben obtener dinero de alguna forma. Necesitan pagar las deudas que contrajeron para venir desde África», explicó Cengiz Demirci en mayo de 2018 a la Deutsche Welle.
Pasado un año, el director del parque decidió marcar pequeños rectángulos en el suelo con pintura roja, en los que la venta estaría tolerada, lo que busca que los cerca de 250 traficantes que venden en este parque se limiten a esta zona y no recorran todo el espacio.
